Descubre APRENDER VIAJANDO

Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca encontrarás nada original” 

Ken Robinson

En esta sección mostramos, a modo de reflexión, algunas de las enseñanzas que hasta ahora han recibido nuestras hijas. Somos padres y maestros que acertamos unas veces y nos equivocamos otras. No podemos ni  queremos dar lecciones a nadie, pero sí nos gusta recibirlas, si tienen un valor positivo. Nuestro propósito es que, tal vez, puedan ser de ayuda a alguien, como otras lecturas nos han servido a nosotros.

Como maestros siempre hemos entendido  que la educación no es un hecho cerrado dentro de un sistema establecido. Muy al contrario, es un concepto abierto que se puede encontrar y engrandecer a través de varios modelos educativos. Cuantos más diversos sean estos, más enriquecedora será la educación de una persona.

Estamos hablando de educación como una visión amplia para la vida, no para cubrir  un expediente académico, el cual no deja de ser algo puntual, fruto de múltiples factores como pueden ser, entre otros, esfuerzo, comprensión, ambiente familiar, suerte… que demuestra si  se ha superado, o no, esa lección, ese concepto, no si se ha vivido y asimilado dicho paso.

Sí, ya sabemos que esto suena a poesía y que, al final, lo que cuenta es la calificación; pero, aunque siempre  gusta ver una buena nota,  hay que recordar que el primer título oficial se obtiene al acabar 4º de la ESO.

Entonces, ¿por qué no arriesgarse en probar otras metodologías a lo largo de la educación obligatoria tratando de descubrir nuevos caminos? ¿Qué se pierde? Nada, sólo se encuentra.

Como padres siempre hemos querido que nuestras hijas experimenten otros modelos de educación que las aporten  algo diferente a lo que la escuela habitual, aunque ésta fuera muy innovadora y maravillosa, pueda ofrecer.

Así, nuestras hijas han seguido un programa bilingüe en un colegio público con continuación en el instituto correspondiente que ha resultado muy beneficioso.

Cuando Alicia estaba en 4º EP realizó un intercambio cultural y  lingüístico en Alemania a través de la Asociación: www.enfamille.com . Eva lo hizo también , pero fue a Francia. Dicho programa consistió en pasar seis meses en un país con la familia de una niña de la misma edad; seguidamente, esa niña pasó otros seis meses con nosotros aprendiendo español. Pasaron un año juntas conviviendo  y conociendo otra cultura e idioma. Primero tuvimos a Elena, alemana de Riesa, y a Zoé, francesa de Toulon, que ahora son como nuestras hijas y su familia, la nuestra. Todas lo hicieron este programa voluntariamente.

También  hemos acogido, sin ninguna remuneración, a tres adolescentes de distintas nacionalidades  durante tres meses o un curso escolar, a través de la AFS, www.afs-intercultura.org .  Resultó muy enriquecedora la convivencia con ellas.

Durante el año sabático 2011-2012 planeamos hacer un viaje alrededor del mundo por países de habla inglesa para, por un lado, practicar esta lengua utilizándola, que es como más motivador resulta, y por otro lado,  conocer lugares  y culturas lejanos. Pretendíamos que este no fuera solo un viaje por el mundo, sino un viaje para educar en el mundo y lo logramos. Fue una experiencia inolvidable que tenemos siempre presente porque nos renovó.

Ahora trabajamos en la asociación Adolesco, que da la oportunidad a los niños/as y adolescentes de 9 a 17 años a vivir una experiencia de intercambio en otro país para tener la oportunidad de aprender un idioma de forma distinta y conocer una cultura diferente.

Nuestras hijas están en la etapa de Bachillerato y están viviendo otra experiencia en una High School de Nueva Zelanda y de Estados Unidos.

El MUNDO es el mejor libro que tenemos y queremos aprovecharlo para que se nos sigan abriendo los ojos, la cabeza y el corazón,   siendo cada vez más comunicativos, curiosos, creativos, comprensivos y comprometidos. En definitiva, para que nos sintamos más CIUDADANOS DEL MUNDO.

Si, además, nos  vamos descubriendo  el  talento  que todos tenemos, y  al que se refiere Ken Robinson en el vídeo que os dejamos, pues mejor que mejor. ¡Casi nada!