Las innecesarias fronteras del Lago Maggiore

Solo se ven en los mapas, pero si ya es rebuscado que el curso de un río o las laderas de una montaña marquen la frontera entre un país y otro, trazar una línea en un lago es peregrino.

Las fronteras marcan, también aíslan, intentan separar lo propio de lo ajeno; muchas veces, por suerte, no lo consiguen. En algunos pueblos del Lago Maggiore, una parte de Suiza y otra de Italia, sus habitantes hablan el idioma del vecino y el paisaje desde cualquier orilla tienen en común la belleza del lago.

Así llegamos a este lago donde cogimos un hotel para las dos noches qué íbamos a pasar en él.

Con fronteras o sin fronteras el lago Maggiore es un buen destino para pasar unos días, o semanas, relajados.

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Una de las opciones es recorrerle alrededor, por limitación de tiempo solo hicimos una parte.

Locarno: cualquier lugar que esté en un lago ya merece ser visitada. Dimos un paseo por la orilla antes de callejear por el pueblo, el cual tiene sabor italiano aunque pertenezca a Suiza, la cual se expandió por el norte de Italia a partir del Tratado de Friburgo, allá en el siglo XVI. En la plaza aún estaban las sillas del Festival de cine que acababa de concluir ya que Locarno tiene una interesante vida cultural.

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Locarno

De Locarno llegamos a Ascona, Suiza también, aquí el paseo está enfrente del pueblo, todo nos pareció más calmado y cuidado. Realmente nos encontramos a gusto aquí y nos hubiera gustado estar más tiempo, pero nos teníamos que ir hacia el hotel. Lo hicimos bordeando el lago vía Luino parando en ocasiones a contemplar los paisajes que nos ofrecía el lago. Así llegamos al hotel “Albergo Riva “ en Reno di Leggiuno, el cual es muy recomendable por su limpieza, trato familiar y localización; por la noche gustaba contemplar, rodeados de silencio y bajo el reflejo de la luna, esta parte italiana del lago.

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Calle de Ascona

Al día siguiente fuimos hasta Lugano, otra vez en Suiza; perteneció al Ducado de Milán en el siglo IX. Las calles y los edificios son más señoriales. Pueblo o ciudad el paseo por el lago seduce y atrapa por igual.

Muy cerca del hotel que estábamos está la Ermita de Santa Caterina del Sasso, la visita es corta pero su situación frente al lago, privilegiada. Esta ermita fue fundada, según la leyenda, por el rico mercante Alberto Besozzi que sobrevivió a un naufragio en el lago en el siglo XII, por ello decidió retirarse y vivir como ermitaño. Lee más sobre esta Ermita en http://www.santacaterinadelsasso.com/

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Ermita de Santa Caterina del Sasso

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Al pie de la misma está uno de los embarcaderos para ir a otros lugares del lago en la otra orilla. Cogimos un barco que nos llevó, vía Stresa, a Isola Bella.

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Isola Bella

A medida que nos acercábamos se van apreciando sus jardines.

Las calles son estrechas y con bastante gente, pero siempre se puede encontrar una terraza en un recodo de una calle para hacer una pausa tomando un café frapé.  Desde Isola Bella hay unas espléndidas vistas de Isola Pescatori.

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Isola Pescatori

Os dejamos este video que hemos encontrado en “You Tube” https://youtu.be/EwSkAF7sQl4

Al día siguiente emprendimos camino a Milán pensando que el Lago Maggiore es uno de esos lugares a los que tienes que volver alguna vez en la vida.

Verano de 2015

 

 

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