Oviedo eterna en Navidad

No queremos competir con Clarín ni con Woody Allen, pero ahora toca hablar de Oviedo. ¡Cómo no visitar un lugar que fue tildado de ser heroica ciudad en el siglo XIX y cuento de hadas en el siglo XXI! Hay que reivindicar los sitios que traspasaron la realidad y se hicieron un hueco en la imaginación, no dejéis de ir siempre a Oviedo.

A Oviedo desde Gijón

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Un paseo por el puerto, el cerro y la playa en calma, con temperaturas tan buenas como las que hizo en diciembre de 2015, es algo balsámico para los que no tenemos el mar a la vista. Después de la sidra en La Galana con las croquetas y la merluza, tomamos unos casadielles y carbayones en la Confitería Collada antes de encaminarnos a Oviedo. Todavía nos quedaba tarde por delante y después de acomodarnos en el apartamento, salimos a descubrir la famosa ciudad.

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Gijón

Desde plazas y plazuelas

A poco de empezar a andar, encontramos la calle Gascona, bien iluminada con sidrerías para dar y tomar, que nos orientaba para adentrarnos en el casco histórico con gran cantidad de edificios restaurados e iluminados, entre los que destaca la Catedral gótica. Es una de esas ciudades por las que gusta patear rincones y recovecos, es variada, tiene sorpresas, no se domina de una vez, tiene intríngulis. Perderse entre las plazas Trascorrales, Paraguas, Pescado, el mercado del Fontán y los palacios es uno de los pasatiempos que tiene el turista que llega a Oviedo.

Para dar un paseo virtual por Oviedo usa la Ruta Clariniana.

Desde los jardines y paseos

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La Maternidad en el Parque de San Francisco

El Teatro Campoamor abre paso al Paseo de los Álamos y a las avenidas del Campo de San Francisco. Las estatuas atrapan la atención: La Maternidad, Mafalda, Woody Allen. Cada cual elige la que quiere para fotografiar.

El Hotel Reconquista está ubicado en un Palacio del sigo XVIII que fue Hospital y Hospicio de Oviedo. Catalogado como Bien de interés cultural, merece la pena un paseo por sus patios interiores.

Desde el Monte Naranco

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Santa María del Naranco

Relaja mucho salir del entorno urbano y tener un lugar en el campo con vistas a la ciudad. Aquellas en que se puede salir del bullicio en pocos minutos tienen mucha suerte. Además de la panorámica de valles y montañas, en el Monte Naranco está el extraordinario arte prerrománico asturiano del siglo IX que nos lleva a los tiempos de Ramiro I, cuando la invasión vikinga dio tanto quehacer a Abderramán II, que dejó un respiro a los reinos cristianos. La singularidad de San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco es un referente en la arquitectura europea, que los considera antecedentes del románico europeo.

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San Miguel de Lillo

La ciudad de Oviedo es tan antigua, original y moderna, tan literaria que conocerla es como romper el cristal de un espejo, ese que separa la ficción de la realidad.

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