Pateando Madrid y Toledo en Navidad

Pateando Madrid en Navidad, o no, siempre nos ha gustado. Tenemos paseos favoritos en Madrid que de vez en cuando nos gusta volver a hacer: uno es  el del Paseo del Prado hasta Cibeles y luego seguir por Recoletos para contemplar los ventanales del Café de Gijón desde afuera y llegar hasta Colón, donde está el Hard Rock con su tienda.

El Retiro

El otro  es el de Callao, Sol y la Plaza Mayor, al que esta vez hemos añadido, por un lado, la Gran Vía, para entrar a tiendas y hacer compras, cuestión sine qua non, dada la edad de nuestras hijas y, por el otro lado, el Mercado de San Miguel a la hora del tapeo nocturno, nuestro mejor pasatiempo invernal.

San Jerónimo el Real

Pateando Madrid en Navidad es especial a otra época del año, aunque parezca igual.

Puerta del Sol

La casa donde nos alojábamos, mediante intercambio de casas, estaba muy cerca de Atocha, casi al lado del Museo Reina Sofía y del Museo del Prado. Era todo un lujo tener tantas joyas al lado  y poder verlas gratis por ser docentes, nosotros; y menores de 18, nuestras hijas. También visitamos las exposiciones gratuitas de la Fundación Mapfre: Retratos  del Centro Pompidou y  la sorprendente exposición,   Universo de moda: De la calle a las estrellas, de los maniquíes parlantes de Jean Paul Gaultier.

Exposición de Jean Paul Gaultier

Muy interesante fue también ver el Palacio de Cristal con una curiosa instalación de un artista checo o el edificio de Correos por dentro.

Palacio de Cristal, en el Retiro

No se puede dar abasto a visitar todo en la capital  y decidimos salir del ajetreo e ir un día a Toledo, ciudad  única, tan original y tan llena de la riqueza que le han dado los que han vivido en ella ya fueran judíos, moros o cristianos.  Nos perdimos por sus callejuelas unas cuantas veces y nos llevamos de recuerdo unos mazapanes y dulces de las monjas del convento de San Antonio de Padua con los que alimentamos los michelines.

Callejuela de Toledo
Puerta de la muralla, Toledo

Toledo es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 por la UNESCO. La hacen especial su entorno geográfico, su emplazamiento y sus miradores hacia el Tajo y la ciudad donde coexistieron  judíos, musulmanes y cristianos, siendo conocida como la Ciudad de la Tolerancia o la Ciudad de las Tres Culturas.

Dentro de la misma, aunque hay mucho por visitar, nos decidimos a patearla por plazas, callejones y puentes. Desde luego que, al menos, hay que ver alguna obra del Greco, la Sinagoga Santa María la Blanca y la Catedral.

Sinagoga Santa María la Blanca
Catedral

Las espléndidas vistas desde sus miradores nos sirvieron de despedida, es imposible que la visión de la ciudad desde ellos no se te queden grabados y te prometas volver.

Navidad 2012

Deja un comentario