Vía Verde del Ferrocarril Minero, Burgos

Caminar o andar en bici por la ruta Vía Verde del Ferrocarril Minero, Burgos, es disfrutar, metro a metro, del paisaje suave de la Sierra de la Demanda de Burgos; es imbuirte en la calma que ofrece y oír esos sonidos que solo se escuchan en el silencio.

 Vía Verde del Ferrocarril Minero, Burgos

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Esta ruta está trazada sobre lo que fue un ferrocarril minero. Su historia es tan efímera como interesante.
Richard Preece Willians, original de Manchester, obtuvo en 1895 la licencia para construir un ferrocarril que recorriese las decenas de minas de la Demanda burgalesa para que el hierro y el carbón llegase a la capital y a las siderurgias vizcaínas. Este empresario inglés se unió a otro local, Pablo Pradera Astarloa, original de Riocavado de la Sierra, uno de los pueblos de la ruta.

Las obras no tomaron auge hasta 1899; la compañía londinense, dirigida también por Richard Preece Willians, The Sierra Company Limited, lo estuvo construyendo hasta 1900.

 

Vía Verde Ferrocarril Minero
Por la Vía Verde iba el antiguo ferrocarril minero

Para transportar los minerales les era necesario establecer un acuerdo con la compañía Norte de España que tenía el itinerario Madrid-Miranda-Bilbao, el cual nunca llegó; por lo tanto, el transporte no salió rentable y el ferrocarril dejó de funcionar en 1904.

Más tarde, en 1920, la empresa Ferrocarril y Minas de Burgos S.A. trató de reanudar las actividades, pero solo duró un año.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) se desmantelaron las vías y quedó totalmente abandonado hasta que se recuperó como Vía Verde ya en el siglo XXI.

La ruta empieza en Arlanzón y acaba en Monterrubio de la Demanda, 52 km de belleza paisajista y hermosos bosques.

Nosotros la hemos ido haciendo en diversas etapas a lo largo de diferentes estaciones del año. En cada una de ellas, hemos hecho trayecto de ida y vuelta al punto de partida. Nuestro recorrido ha sido:

ARLANZÓN-URREZ

kilómetros 0 al 7

Este primer tramo lo hicimos en bicicleta. Empezamos en el pueblo de Arlanzón, donde el paisaje de meseta empieza a cambiar al de montaña. El pueblo y su río tienen el mismo nombre, en la parte del puente hay una pequeña área recreativa muy agradable por la que discurre el río camino a Burgos.

Vía Verde Ferrocarril Minero
Entre Arlanzón y Urrez

El sendero va subiendo poco a poco, pero no de forma abrupta, como en todo el recorrido de la Vía Verde, salvo algunos pocos metros en algunos tramos. Es apto para cualquier persona, familias y ciclistas de montaña.

Los robles y hayas se suceden, la sombra que proporcionan a ambos lados del sendero se agradece mucho en verano.

Desviándose un poco, a los pocos kilómetros, se llega a las ruinas de la Abadía de Foncea. Apenas se puede apreciar lo que fue, una iglesia abadía que tenía el título de monasterio en el siglo X. Estuvo muy ligada al Obispado de Burgos, su abad era miembro destacado del Cabildo de la Catedral de Burgos. La abadía tenía un amplio territorio, compartía con la villa de Arlanzón los aprovechamientos de pastos y leñas. En el siglo XVIII, al no tener rentas, cayó en el olvido.

Volviendo al sendero ya se llega al cruce de Urrez. Desde aquí nos volvimos, de nuevo en bicicleta, a Arlanzón.

URREZ – EMBALSE DE ARLANZÓN 

kilómetros 7 al 17

Otro día de verano reanudamos esta segunda etapa desde el cruce de Urrez. En este trecho, con algunas subidas un poco pronunciadas en algunos tramos, nos encontramos con el Embalse de Arlanzón a la izquierda. Desde ahí se divisa desde arriba una buena parte del mismo. En la otra orilla había gente bañándose, sus voces llegaban con claridad hasta nosotros a pesar de la distancia.

Vía Verde Ferrocarril Minero
Embalse de Arlanzón

Como en todo el recorrido hay áreas de descanso donde dejar las bicicletas y bancos, en algunas también hay mesas. También nos encontramos con algún abrevadero, pero los robles son los que dan una imagen idílica al sendero.

Volvimos al cruce de Urrez y nos acercamos al pueblo. Antes de llegar hay un pequeño y hermoso bosque de robles. Urrez se puede pasear sin emplear mucho tiempo, pero nos vino muy bien refrescar la garganta en los dos bares que tiene, en la calma que ofrecen los pueblos de la Sierra.

EMBALSE DE ARLANZÓN – PINEDA DE LA SIERRA

kilómetros 17 al 23

Para retomar la Vía Verde donde la dejamos aparcamos en Pineda de la Sierra para llegar al Embalse de Arlanzón. Fue agradable volver a encontrarnos con el embalse. Lo que no nos gustó tanto fue que, tras comer el bocadillo frente al embalse, descubrimos que una de nuestras bicis había pinchado y tuvimos que volver andando; pero, de cualquier forma que se recorra la Vía Verde, merece la pena.
El trayecto es similar a la etapa anterior, pero más llano. Nos fuimos topando con bosques de hayas. La novedad es que se iba viendo el Mencilla según nos acercábamos a Pineda.

Vía Verde Ferrocarril Minero
Llegando a Pineda de la Sierra

Al pueblo se accede por una quesería, pues el sendero pasa por ella y hay que abrir la verja y volverla a cerrar cuando se acaba de pasar, suele haber caballos y patos. Antes hay otro acceso al pueblo por la Ermita del Cristo.

Pineda de la Sierra es un lugar que nos trae muchos recuerdos. Hemos ido en muchas ocasiones, con nuestras hijas y con amigos. Cerca, pero subiendo, está el Albergue en el que también hemos dormido en algunas ocasiones, bien haciendo cursos de teatro, bien con alumnos en las Aulas de la Naturaleza que allí se organizan.

Pineda de la Sierra es un pueblo con casas de piedra, de un color intenso rojizo, que reflejan la importancia que tuvo en tiempos de la Edad Media. Algunas de las casonas pertenecieron a ricos ganaderos. Las chimeneas serranas también son visibles en muchas casas.

No hay que perderse la Iglesia de San Esteban con su bella galería porticada, marco de muchas fotos a lo largo de nuestras pasadas visitas.

En la terraza del bar acabamos esta etapa, en un otoño aún caluroso.

PINEDA DE LA SIERRA – PUERTO DEL MANQUILLO 

kilómetros 23 al 31

Esta etapa la hicimos en invierno y andando, con el fin de tenernos más en los detalles, que se captan mejor que si vas en bicicleta, al tener que estar más pendiente de mirar hacia delante que a los lados.

El sendero se encuentra a la salida de Pineda, dirección el Albergue Valle del Sol. Al principio se camina al lado de un arroyo. La carretera está también muy cerca, por lo que se oyen los poquísimos coches que circulan.

Vía Verde Ferrocarril Minero
Pasando Pineda de la Sierra

El sendero sigue sin desnivel hasta casi el final de este tramo donde hay una subida hasta el Puerto del Manquillo. Aquí, en un cartel exterior, se pueden ver el hábitat de montaña del Sistema Ibérico. Ejemplo de ello son: el arrendajo, el cárabo común, el trepador azul, el agateador norteño, el carbonero palustre, el piquituerto, el pico menor y la tarabilla norteña. ¡Qué nombres tan sugerentes!

PUERTO DEL MANQUILLO – RIOCABADO DE LA SIERRA

kilómetros 31 al 42

Del Puerto del Manquillo hay una bajada que va a dar a un cruce con la carretera, es el único que nos hemos encontrado.

Después el sendero sigue ya entre hayas. Lo característico de este tramo son las curvas que hay que dar, de forma que se ve el camino en frente; en la Pasarela de Valdorcas se puede ver, y oír, a las personas que van al otro lado.

 

Pasando esta, se va llegando a un cruce con la carretera desde donde sigue la Vía Verde hasta el Puerto del Manquillo (1400 m), pero decidimos interrumpirla y regresar a Riocavado de la Sierra, pueblo pequeño con una buena vista según te vas acercando.

Vía Verde Ferrocarril Minero
Riocavado de la Sierra

RIOCAVADO DE LA SIERRA – MONTERRUBIO DE LA DEMANDA 

Kilómetros 42 al 52

De Riocavado de la Sierra hay que volver a coger el cruce, a unos 400 metros del pueblo. Caminando se va divisando Barbadillo de Herreros, pues el sendero bordea el pueblo, pero queda cerca y merece una parada para apreciar otro pueblo característico de la Sierra de la Demanda. Es curiosa la fuente, de 1877, con cuatro caños.

En el camino, antes de llegar al río Pedroso, se puede pasar por un túnel, el único practicable de toda la Vía Verde, en el que se van encendiendo unas luces de forma intermitente al pasar.

Siguiendo la Vía Verde se llega a Bezares, pueblo casi completamente abandonado. En este último tramo se ven varias explotaciones ganaderas. Pasando Bezares, se llega enseguida a otro cruce con la carretera y, tras un corto tramo sin ningún árbol, se llega a Las Aceras, un bosque de hayas, acebos y arces campestres.

Vía Verde Ferrocarril Minero
Llegando a las Aceras

Esta parte, a pesar de las pendientes, es muy agradable. En seguida se llega a un área de descanso, la Pradera, con mesas de piedra en una zona vallada, las vacas están al otro lado.

Es el fin de la Vía Verde, aunque se puede uno acercar a Monterrubio de la Demanda, a un kilómetro por carretera.

Tardamos más de un año en realizar las diversas etapas, pero vimos a varios grupos de ciclistas que la recorrían en pocas horas. En cualquier caso, la Vía Verde es para todas las edades, se disfruta desde cualquier punto de partida y su agradable paisaje relaja.

Algunos enlaces de interés

Camino Natural Vía Verde del Ferrocarril Minero

Entrevista en  la 8 Burgos

 

 

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