Skiathos y Skopelos, ¡Mamma Mía, qué tesoro!

Las Espóradas han sido todo un descubrimiento. Parece ser que Ulises encontró a Aquiles en una de ellas, donde lo había escondido su madre para que no fuera a hacer la guerra en Troya. No pudo buscar mejor sitio porque estas islas parecen estar alejadas del mundo en un lugar donde se ha detenido el tiempo. Nosotros llegamos a ellas siguiendo el rastro de la película ¡Mamma Mia!, filmada en Skopelos y Skiathos.

Calle de Skopelos

Aunque el cine todo lo cambie a su conveniencia, los escenarios naturales elegidos  son aún más extraordinarios en la realidad: el puerto, la playa de Kastani, la iglesia de la boda, Agios Ioannis, el cabo de los tres pinos. Todo está ahí y mucho más: los pueblos blancos con forma de anfiteatro mirando al mar, los pinares, las montañas, los paseos al lado del puerto, las vistas, los monasterios… la gente.

El cabo donde está Agios Ioannis
Los Tres Pinos

Mayo es cuando estas islas despiertan, todos barren, cortan hierba, pintan las paredes y acondicionan los lugares turísticos para la temporada que empieza. En la playa de Mandraki de Skiathos, a la que llegamos sedientos por un camino que atravesaba un pinar, encontramos al dueño del chiringuito limpiando. Encendió el generador para hacernos el frapé y, al pedir la cuenta, nos preguntó de dónde éramos; al decirle “de España” nos invitó a la vez que decía en griego algo de la Merkel.

Playa de Mandraki

Los transportes a las islas, que durante gran parte del año se reducen a un barco desde Volos y a un avión desde Atenas, en verano se convierten en sesenta vuelos semanales desde el norte de Europa y barcos desde Agios Constantinos. Nosotros llegamos con Olympic Air hasta Skiathos, donde nos alojamos en  www.studioslena.com , un lugar con una terraza hacia una vista encantadora al mar y que nos salía muy bien de precio. ¡Es la suerte de venir en primavera! Nos gustó cómo estaba decorado, todo blanco y azul intenso, la calma que se respiraba al asomarse a la ventana y el trato familiar de la gente, que te dan confianza desde el primer momento.

Skiathos y, a lo lejos, Skopelos

Pasamos una noche en Skiathos antes de salir al día siguiente en ferry para Skopelos. Bastó un paseo para ver que aquí todo era distinto a Mykonos y Santorini, donde toda la población está volcada hacia el turismo. Aquí se percibe más fácilmente la vida del lugar. El momento de mayor actividad es cuando llega el ferry al puerto y embarcan  camiones, carga y pasajeros. Cuando el barco se va, la calma invade otra vez el pueblo, hasta se oye a los pescadores trabajar en su barca.

La población, de tradición marinera, vive de pequeños negocios. Nos encontramos a bastantes que hablaban nuestra lengua por haber trabajado en barcos mercantes en España y Latinoamérica. Esos marineros son hoy el dueño del “mini market” de la plaza, el del restaurante de la playa o el del alquiler de coches del pueblo, que andarán ahora por los cincuenta y que nos contaban, en un español rudimentario, que ya no pueden practicar nuestra lengua, que aprendieron trabajando hace treinta años, porque son pocos los españoles que vienen por estas islas.

Las  Espóradas son un tesoro a descubrir para todo aquel que sea amante del mar, de la montaña o de los pueblos tradicionales.

Buenos paisajes caminando por estas islas

Vimos más hoteles  y tiendas en Skiathos que en Skopelos, aunque esta última es  más grande  y donde durante un mes se alojó el equipo de la película Mamma Mia mientras duraba el rodaje. Por delante de Takis and Sophie Apartments, donde nos alojábamos en Skopelos, www.delsol.gr , paseaba Meryl Streep al lado del mar, en un hotel de al lado se quedaban otros y en una villa más alejada estuvo Pierce Brosnan con su mujer y dos hijos. Sólo el productor de la película, uno de los componentes de Abba, se alojó en un yate particular anclado en el puerto. Son cosas de las que se acuerdan en el pueblo, pero que no  alteraron la vida cotidiana. El recuerdo  ha quedado  en algunas postales con el nombre de la película inscrito.

Vista desde Glossa, Skopelos

Mientras canturreábamos las pegadizas canciones de Abba, vimos paisajes que nos maravillaron. Fueron días de  contacto con la naturaleza, respirando aire puro y admirando el mar transparente. Nos dio mucha pena marchar de allí y decir adiós a las islas griegas. Nos esperaba Atenas para devolvernos a la otra realidad de este país, justo un día antes de las elecciones generales.

Atenas, con la Acrópolis al fondo

El Hotel Athenstyle, cerca de la plaza de Monastiraki, con la Acrópolis de fondo, fue nuestro alojamiento. En las calles cercanas, los bares y restaurantes tenían algo de animación nocturna pero, como nos dijo un camarero, “esto hace unos años estaba totalmente lleno”. Los estragos de la crisis son mucho más evidentes en Atenas que en las islas. Las pintadas  entristecen las paredes, las calles están sin arreglar desde hace mucho tiempo, muchos comercios han sido abandonados y, sedientos de clientes, las tiendas o restaurantes que se mantienen, son los héroes y heroínas de hoy.

No es la belleza lo que atrae a los turistas a Atenas sino el haber sido la cuna de nuestra civilización y la inventora de la democracia. Una de las joyas de esta ciudad es el Museo Arqueológico Nacional donde se pueden ver los hallazgos de la Edad del Bronce de Micenas y las Cícladas además de una colección escultórica.

Museo Arqueológico Nacional
Luchadores de Akrotiri

No pudimos entrar a la Acrópolis ni a su museo porque era sábado y cerraban a las tres ¡hay que ver! Nos conformamos con admirarla desde un alto. De recuerdo, le compramos a una mujer jubilada un librito de diez postales por un euro. Las crisis, duren lo que duren, las pagan los mismos.

Vuelta al mundo 2011/12

Share This:

Deja un comentario