Vigo y Rías Bajas, un respiro con olor a mar

El puente de los Santos y un intercambio de casa nos han permitido el lujo de disfrutar durante cuatro días de otoño, en Vigo y parte de las Rías Bajas, de unas vistas extraordinarias, de una luz diferente y del sonido del cantarín acento gallego.

La lluvia no estuvo ausente pero también vimos el cielo azul y, de propina, un arco iris cada poco tiempo. Además las temperaturas son muy suaves para nosotros que estamos acostumbrados a Burgos.

Puebla de Sanabria, a mitad de camino entre Burgos y Vigo,  no puede dejar de visitarse por su entorno y su conjunto histórico. También merece la pena entrar en una panadería y comprarse unas mantecadas y almorzar una empanada.

El Castillo de los Condes de Benavente, siglo XV, se puede visitar. En él hay salas con información sobre la comarca de Sanabria y la Sierra de la Culebra. Subiendo por sus diferentes pisos se puede aprender sobre la fauna, la flora, la historia del castillo; las vistas desde su torre merecen la subida, que no es mucha.

Lo mejor de puebla de Sanabria, además de visitar el lago si hay tiempo, es callejear por sus calles declaradas Conjunto Histórico-Artístico, con blasones y balconadas en sus fachadas. Desde su muralla, lo poco que queda de ella y al lado de la Iglesia de Ntra. Sra. Del Azogue, siglo XII, se pueden contemplar una estupendas vistas de la comarca con el convento de San Francisco y el río en un primer plano.
http://www.turismosanabria.es/

Calles de Puebla de Sanabria

VIGO
El primer día teníamos ansias de mar y paseamos desde Balaídos, donde teníamos nuestra casa de intercambio, hasta Bouzas con un poco de lluvia pero felices por ver la Ría de Vigo con las Islas Cíes al fondo. El Paseo de los Peces es una buena elección para ir a andar o correr.
Es mágico el anochecer, cuando se encienden las luces de Cangas y Moaña y te quedas envuelto por ese acogedor paisaje de mar y tierra en armonía.

Desde el Monte do Castro

Otro lugar importante es el Casco Vello con el mercado de la Piedra y la calle de restaurantes para comer pescado y marisco, muy cerca del muelle de los trasatlánticos. Allí comimos al día siguiente con dos estudiantes de Suiza, la que estaba en nuestra casa haciendo un intercambio con http://www.afs-intercultura.org y su amiga que estaba haciendo lo mismo con una familia de cercana a Vigo. El Sireno, en la Puerta del Sol, es el sitio donde quedamos con ella antes de irnos a comer sardinas, calamares, pulpo, gambas y las famosas vieras, buenísimas, pero al precio de 6 euros la unidad. Después paseamos por los alrededores del muelle de los trasatlánticos y pensamos que todos estos restaurantes han surgido al lado de él para los clientes que llegan en masa provenientes de los cruceros, como pasa en Mikonos, Santorini o Rodas.
Subimos al Monte do Castro para tener unas bonitas vistas del puerto. Los jardines de la cima son muy románticos con sus fuentes y estatuas. Más tarde, ya abajo en la calle Príncipe, nos estaban esperando las tiendas para practicar el shopping.

PONTEVEDRA
Al día siguiente fuimos a Pontevedra donde es obligado una visita al casco viejo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1951, para recorrer plaza a plaza, todas ellas llenas de encanto: Praza da Peregrina; Praza da Ferrería, en ella se hacía el metal para los demás gremios; Praza da Pedreira, donde hay varios pazos con escudos de las familias que los habitaron, así como en la Praza do Treuco; Praza da Leña con su crucero en el centro, donde se suministraba leña para las diversos usos, principalmente, la cocina; Praza da Verdura, donde se celebraba un mercadillo de verduras; Praza de Ouerense; Praza da Estrela con su fuente central; Praza de Abastos con su mercado de mañana.

 

Praza da Leña
Rincones de Pontevedra

En la Plaza de Méndez Núñez, antiguamente de Las Gallinas, te encuentras con la estatua del esperpénticamente genial Juan Ramón de Valle Inclán, quien tertuliaba en el caserón del Almirante Méndez Núñez.

Soportales en Pontevedra

LA TOJA
Pontevedra fue un agradable hallazgo, nos fuimos con muy sabor de boca, tanto que nos aprovisionamos de empanadas y tarta de Santiago y nos dirigimos a la isla de La Toja, donde nos las comimos frente a la ría.

La Toja

Al haber aguas termales esperábamos ver más gente, pero la encontramos muy solitaria para ser día de puente. Comimos mirando la enorme Ría de Arosa y disfrutamos del buen día que había quedado tras la mañana lluviosa.

Ría de Arosa

En el camino de vuelta paramos en la playa de La Lanzada a admirar el atardecer y a los surfistas. Este lugar tiene una leyenda antigua relacionada con la fertilidad la cual dice que si una mujer toma nueve olas bajo la luna es más fácil que se quede embarazada. Son creencias que vienen de tiempos muy antiguos, que se mezclan con las costumbres cristianas.

Playa de La Lanzada

COMBARRO
Seguimos por Sanxenxo hasta Combarro, un pueblo de pescadores en la ría de Pontevedra declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972.

Combarro

Combrarro nos retrotrajo al pasado con sus hórreos de piedra del siglo XVIII, cruceiros y viviendas de pescadores, casas marineras de los siglos XVII y XVIII, mirando al mar. Realmente bonito. Las tiendas y restaurantes nos recordaron las de Grecia en primavera. Los dueños están en la puerta, a la espera de clientes que no entran y sólo pasean.

Combarro

El domingo tocaba recoger y despedirnos de Vigo, no sin antes ir a la playa del Samil y llenarnos los ojos y los oídos de ese mar que no tenemos en Burgos y que tanto echamos de menos.

Playa del Samil

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