Algunas Islas Canarias III: Fuerteventura

Fuerteventura

Este relato forma parte de otros dos que ya publicamos con anterioridad: La Gomera y Tenerife.

Esta vez nos vamos a centrar en la isla de Fuerteventura.

Corralejo

Corralejo fue nuestro siguiente destino, al que llegamos en autobús desde Puerto del Rosario un sábado por la noche. Atravesamos el pueblo buscando nuestro apartamento: primero calles bastantes vacías que poco a poco, a medida que nos acercábamos a la zona turística, se iban haciendo más concurridas con un montón de turistas que salían a divertirse.

Fuerteventura
Fuerteventura

Veníamos de La Gomera, donde todos los pueblitos son tan tranquilos, que aquello nos parecía una aglomeración. Qué contentos nos pusimos cuando llegamos al Galera Beach en la Playa de Corralejo Viejo, cansados como estábamos por los dos aviones de Binter Canarias que habíamos cogido, de La Gomera a Tenerife y de Tenerife a Fuerteventura, sumando el autocar y la caminata por Corralejo.

Fuerteventura
Fuerteventura

Al día siguiente nos dimos cuenta de la aridez del paisaje de esta isla, que es un desierto pedregoso, con playas cubiertas por las arenas blancas y finísimas del Sáhara que el siroco ha traído hasta aquí. Sin embargo, el contraste del blanco, el negro y los azules hacen que Fuerteventura salga bien parada en las fotos. 

La temperatura del agua es muy agradable y en las piscinas naturales crecen los corales tanto en Corralejo como en El Cotillo, al noroeste de la isla.

Aunque Corralejo tiene turismo, no es nada comparado con el sur de Fuerteventura, donde hay montones de grandes hoteles que ofrecen sol y playa. Para probarlo nos fuimos en autobús hasta Costa Calma y pasamos nuestro último día disfrutando de la misma.

Isla de Lobos

Desde Isla de Lobos, Fuerteventura
Desde Isla de Lobos, Fuerteventura

Recorrimos la isla en autobús: cada día elegíamos una playa y allí íbamos. De las cercanas volvíamos andando por las dunas y los acantilados parando aquí o allá. Frente a Corralejo, a 15 minutos en barco, está la Isla de Lobos, a la que se va y viene en el día. Es todo piedras y, de puro inhóspita, es atractiva, sobre todo el puertecito con el muelle, la playita y el pequeño pueblo, todo en miniatura.

Isla de Lobos, Fuerteventura
Isla de Lobos, Fuerteventura
Isla de Lobos, Fuerteventura
Isla de Lobos, Fuerteventura

Nos despedimos de Canarias en Puerto del Rosario comiendo un pescado riquísimo frente al mar, al tiempo que oíamos cantar a un grupo alguna tonadilla en un local vecino al restaurante. Sentimos ya la nostalgia de estas islas.

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