Landmannalaugar, sin palabras

Landmannalaugar

Cómo ir en autobús

El recorrido desde Hella hasta el paraje de Landmannalaugar lo habíamos reservado con Trex.  Este servicio se realiza durante los meses de junio hasta mediados de septiembre. Tienen varios horarios de salida desde Hella y varios para volver.

Otra empresa que también hace este recorrido es Reykjavik Excursions, con precios y horarios bastante similares.

También está Thuletravel; no la conocíamos, pero encontramos su cartel informativo en Landmannalaugar.

Acampar e ir en coche

También se puede ir en coche, vimos unos cuantos al llegar; casi todos eran 4×4; aunque había unos pocos que no lo eran.

Hay que tener en cuenta que para llegar a Landmannalaugar hay que pasar un par de ríos sin puente; no son profundos y pudimos comprobar que los 4×4 los atravesaban sin problemas.

Landmannalaugar
Landmannalaugar

En la zona de Landmannalaugar se puede acampar. Hay servicios, una tienda de campaña grande a modo de comedor y un “supermercado” con ruedas, del que hablaremos enseguida. Está protegida desde 1979 y forma parte del Fjallaback Nature Reserve.

El trayecto hasta Landmannalaugar

Como el trayecto dura más de dos horas hay que planificarse bien para tener el tiempo suficiente para realizar una ruta a pie de unas dos horas y para darse un baño en las aguas termales; si se quiere volver el mismo día, claro.

El precio puede parecer caro pero no lo es si se tiene en cuenta que hay que conducir por carreteras sin asfaltar sobre un terreno volcánico. Ir en autobús nos permitió disfrutar totalmente del paisaje sin ninguna preocupación.

Landmannalaugar
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Mientras duró el recorrido nos vinieron a la memoria otros paisajes que se asemejaban al que teníamos delante. Las llanuras desiertas salpicadas de curiosas montañas de Fuerteventura, el terreno rocoso de Las Calderas en la Sierra de Neila, la cima del Teide, el altiplano andino entre Arequipa y Puno con lagunas brillantes donde bebían los flamencos… Es inevitable.

Paisajes que hemos visto y se quedaron en la mente se resetean al mirar a un lado y al otro de la carretera. Tiene la peculiaridad de que parece más reciente que ningún otro paisaje visto antes.

Una originalidad son las ovejas. Se parecen a las que poníamos en el Nacimiento por Navidad. ¿Cómo es que se ven a kilómetros de distancia tres ovejas sueltas? Más tarde, en The Mountain Mall, nos enteramos que los pastores las llevan a estos lugares en junio, dependiendo del tiempo que haga, y las recogen en septiembre. Ese calendario es importante porque marca el principio y el fin de la temporada de turismo de montaña.

The Mountain Mall

Si se quiere comprar algo de comida, bebida y algún artículo para el frío, en Landmannalaugar hay un “supermercado”. Se trata de The Mountain Mall.

Nosotros llegamos a él para comprar agua antes de iniciar la ruta. En Islandia el agua le ponen en todos los bares de forma gratuita, pero se nos había olvidado llevar una botella.

Landmannalaugar
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Lo primero te informan de que todo el agua de Islandia es potable. Nos proponen que busquemos una botella de plástico en los contenedores de residuos, la lavemos y la llenemos de agua del grifo. ¿Fácil, verdad? Resulta que aquí en Islandia no solo el relieve es lo auténtico y original. Sería porque nos vio un tanto perdidos, por lo nos proporcionó una par de ellas que sacó de algún sitio.

La historia del Mountain Mall es curiosa: Una familia aficionada a la pesca pasaban el verano allí en un antiguo Mercedes Benz. Los guías y conductores de autobús que traían a los senderistas, les encargaban pescado para cenar. Rápidamente fue creciendo la demanda de pescado también para los campistas. Tuvieron que incorporar otros productos para la venta y se creó esta singular tienda, que ha ido creciendo y ahora está formada por tres autobuses antiguos juntos, uno de ellos es la tienda, otro la cocina y el último es una sala de estar.

Como dice en su cartel: Abren en junio, dependiendo del deshiele, y cierran en septiembre, antes de que recojan los pastores a las ovejas.

Recorridos que se pueden hacer

En la caseta de información orientan sobre posibles rutas a realizar. Están bien marcadas por colores, para hacerse una idea de lo que se quiere andar.

Landmannalaugar
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Con comida, agua, unas buenas botas y un buen gorro ya se puede empezar el camino. Muy importante para los senderistas que van a hacer una ruta durmiendo en refugios: dejar dicho a donde van en la oficina de información.

El sendero está perfectamente señalizado. Nosotros empezamos la ruta de estacas rojas de Laugahraun y regresamos por la de estacas blancas de Graenagil.

Landmannalaugar
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Montañas de colores

Tratar de describir esta ruta es tarea difícil, falta el vocabulario: moles de piedras que parecen mármol negro amontonados durante cientos de metros, circos inesperados, fumarolas variopintas y las montañas de infinitos matices de grises, marrones y verdes que enmarcan el horizonte y son las protagonistas. Están formadas por una roca llamada riolita.

Landmannalaugar
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Si hubiera bajado de una nave espacial en un nuevo planeta, no me sentiría muy diferente. La información que recibe la retina es enorme.

Hay algo aquí que encanta al que lo ve. Es la acción pura y simple de los elementos. El agua se abre camino y forma cañones o meandros, según sea el terreno. El aire aporta oxígeno a unas planta diminutas que aprenden al crecer en el frágil suelo volcánico. El fuego ha modelado esta tierra y podemos olerla como a la comida recién hecha.

Aguas termales

Al acabar la ruta nos bañamos un rato en las aguas termales, gratuitas, que están muy cerca, siguiendo el sendero frente a la caseta de información. Un letrero indica que no tienen control sanitario, pero nos atraía bastante y para nada  desconfiamos de la pureza del lugar.

Hay una plataforma de madera en la que nos cambiamos y dejamos la ropa. En el agua se estaba genial.

Landmannalaugar
Landmannalaugar

Después de haber pasado cuatro horas y media en Landmannalaugar volvimos al autobús para disfrutar de nuevo del paisaje.

Nos apeamos en la parada de bus de Hella, donde habíamos dejado el coche. Empezamos la ruta hacia Vik.

Alojamiento en Vik

Nos alojamos en el hostel The Barn, muy cerquita de la playa de Reynisfjara.

Es un hostel muy bien cuidado con personal muy amable, que reservamos con Booking. Elegimos una habitación para los dos, pero también hay dormitorios de más personas; en ambos casos los baños son compartidos.

Hay una cocina común enorme, con bastante utensilios para todos y mesas para comer. Había gente, pero no tuvimos que esperar para cocinar. Las vistas desde la cocina son muy buenas.

Así acabamos el día, de un hermoso lugar a otro que prometía mucho, como así fue.

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