En la península de Wakayama están los tres santuarios relacionados con el Kumano Kodo: Hongu, Nachi y Hayatama. Se puede llegar a ellos desde Kii Katsuura, una localidad en la costa donde disfrutamos de onsens, aguas termales, frente al mar, en el hotel que nos quedamos.
Cómo llegamos a Kii Katsuura
Uno de los objetivos nuestro viaje a Japón era conocer los santuarios del Kumano Kodo en la península de Wakayama: Hongu, Nachi y Hayatama.
Habíamos llegado a Nagoya desde Tsumago – Nagiso, donde habíamos acabado la Ruta Nakasendo. Antes habíamos visto Tokio y los Alpes Japoneses. Desde Nagoya nos trasladamos en el tren Kisei Limiteded Express a Kii Katsuura, localidad cercana a los tres santuarios.
Salimos de Nagoya a las 10:01 y llegamos a Kii Katsuura a las 16:30 minutos, con media hora de retraso. El paisaje durante el trayecto es montañoso y, cerca de Kii Katsuura, ya se veía el mar.

Nada más salir de la estación de Kii Katsuura entramos en el Centro de Información Turística donde nos dieron horarios y mapas de los recorridos para ver los tres santuarios: Thaisa, Nochi y Hayatama.
Después caminamos hasta el puerto, donde enseguida llegó un ferry pequeño para llevarnos a nuestro alojamiento, hotel Urashima, un conjunto de instalaciones con habitaciones, onsens, tiendas, restaurantes, unidos por pasillos que lo conectan todo. Menos mal que dan un mapa para no perderse; aun así, nos despistamos en alguna ocasión.
Hongu Taisha, donde llegan todas las rutas del Kumano Kodo
Dormir frente al Océano Pacífico fue un regalo buscado; aún con ello, como suele ocurrir en los viajes, resultó mejor de lo que esperábamos. El contraste de los altos edificios de Nagoya con el relax de los baños termales del hotel Urashima, ha sido enorme y muy satisfactorio.
En el recinto del hotel hay varios onsen, cada uno con sus características peculiares puesto que están en cuevas, algunas con salida al mar. Resulta muy motivante empezar el día con un baño mirando a los acantilados. Después del variado desayuno nos fuimos en el bus de la 9:30 a Shingu, 40 minutos, en cuya estación tomamos otro autobús hacia Kumano Hongu Taisha. Allí empezamos nuestra ruta por el Kumano Kodo, una red de antiguas rutas de peregrinación que representa el sincretismo religioso en Japón entre sintoísmo, como Miyamija en Hiroshima o el santuario de Hakone y budismo, como en Koyasan.
El santuario Kumano Hongu Taisha está enfrente de la parada del bus. Un Tori marca la entrada, solo hay que subir unas cuantas escaleras, con banderas blancas, nobori, a los lados que anuncian que llegamos a un lugar sagrado. Suelen ser ofrendas y peticiones. Cuando más adelante visitamos Kioto, conocimos el camino de los 1000 toriis, otra forma de manifestar lo mismo.

Cuando se fúndó este santuario en el año 33 a.C. estaba en Oyunohara. Se trasladó de lugar en 1899 para salvarlo de ser destruido por una inundación.
El santuario, Patrimonio de la Humanidad, tiene en cuatro partes:
- Nishi-gozen: Es el primer santuario, su Deidad es budista y el Tiempo cósmico es el pasado.
- Naka-gozen, segundo santuario, su Tiempo cósmico es el presente.
- El tercer santuario es Shojo-den y su Tiempo cósmico es el futuro.
- El cuatro santuario es Wakamiya.

Nos acercamos al lugar original donde se encontraba Hongu Taisha y donde ahora está el Tori Oyunohara, el más grande de Japón. Es imponente su tamaño en medio del campo.

Volvimos en autobús a Singhu, en él también se montaron peregrinos que estaban haciendo este Kumano Kodo, hermanado con el Camino de Santiago.
Kumano Hayatama Taisha
El autobús nos dejó en la parada «Kumano Hayatama Taisha». A 100 metros en línea recta llegamos al santuario Kumano Hayatama Taisha. Lo primero que sorprende es su predominante color rojo. También que está en la misma localidad de Shingu y no aislado en la naturaleza.
En casi todos los templos hay puestos donde comprar pequeños amuletos, omamori, y pequeñas tiras de papel que predicen la fortuna, omikuyi.

Desde él fuimos hasta el Santuario Kamikura -Jinja Shrine. Es pequeño, pero con mucha carga simbólica y espiritual al estar justo debajo de una enorme roca. Para acceder a él hay que subir una escalera de piedras, nos llevó 15 minutos, pero mereció la pena el esfuerzo.

Tomamos un tren regional para volver a Kii Katsuura, en él que iban muchos estudiantes con elegantes uniformes que regresaban a sus casas.
Kumano Nachi Thaisa
El último santuario que visitamos fue el Kumano Nachi Thaisa. No teníamos prisa porque salen varios autobuses que realizan este trayecto desde la estación de Kii Katsuura, al lado de la de tren.
Nos lo tomamos con calma y estuvimos un poco más las primeras horas de la mañana en nuestro alojamiento, Hotel Urashima: precioso amanecer desde la habitación, relajante baño termal en una de sus cuevas con vistas al mar y el exquisito desayuno.

El barco del hotel nos llevó al puerto de Kii Katsuura. A las 11:05 salió el bus hacia el Santuario Nachi. Nos bajamos en la parada de la cuesta Daimon-zaka para empezar el recorrido hacia este santuario y la cascada Nachi.
Los escalones de piedra de la cuesta Daimon-zaka son muy llevaderos por la vegetación que lo rodea, en algunos tramos hay bambú. En una media hora y con tranquilidad llegamos al final de esta cuesta, donde está el Tori del santuario Kumano Nachi Thaisa Grande Shrin, predominantemente el rojo. Este monasterio es de hace unos 1600 años.

Hicimos una ofrenda, previo pago de 100 yenes. Al lado está el Templo Nachisan Seiganto-ji, el más antiguo en toda la zona del Kumano, principios del siglo V, aunque lo que vemos ahora es una reconstrucción. La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 2004. Este templo es la primera principal parada del Saigoku.
A escasos metros hay un mirador, desde donde vimos por primera vez el templo Templo Nachisan Seiganto-ji, una pagoda de tres pisos, y la cascada Nachi. Es una de las imágenes más bellas de Japón. Alguna mujer vestía el Heian kimono, vestimenta tradicional, pues hay lugares donde los alquilan.

Después de contemplarlo un buen rato, bajamos por el camino de escalones de piedra y llegamos a los pies de la cascada Nachi, la más alta de Japón.
Kii Katsuura
En ese mismo lugar, tomamos el autobús de vuelta a Kii Katsuura. Este excelente recorrido nos llevó algo menos de tres horas y fue una delicia.
De vuelta en el hotel Urashima, subimos las interminables escaleras mecánicas de uno de los edificios del complejo turístico para ir al sendero exterior que hay en la cima. El paisaje de islotes y el pueblo de Kit Katsuura desde la altura es extraordinario. Después nos pusimos la yukata y tomamos un baño termal en otra de las cuevas.
Todo un acierto el haber incluido los santuarios del Kumano Kodo, Thaisa, Hayatama y Nachi en nuestro recorrido por Japón. Aprendimos un poco acerca de la fusión del sintoismo y el budismo.
Alojamiento
Hotel Urashima: Está en Kii Katsuura. Hay que acceder en un barco que va y viene con regularidad. Está cerca de la estación de tren. El hotel tiene varios onsen, algunos en cuevas con el mar enfrente. Hay pequeños restaurantes y un supermercado. Tienen variedad de habitaciones, en ellas dejan la yukata, con la que puedes ir de un sitio a otro del hotel. Nos gustó mucho la experiencia de tener varios baños termales y las vistas desde la habitación, sobre todo del amanecer, y desde el sendero que hay en la cima del monte. Totalmente recomendable.