Querido glaciar Vatnajökull:

Glaciar Vatnajökulll, Islandia

Me ha gustado volver a saludarte por segunda vez. Recuerdo la primera, fue hace unos días a ras de tierra y hielo frente a ti cuando íbamos en busca de la cascada de Svartifoss, en el Parque Nacional de Skaftafell.

Tal vez te acuerdes de mí, bajito, con gafas y con cara de asombro al principio y un tanto desencajada después porque no sabía si soltar un grito de alegría o llorar por los sentimientos cruzados, paralelos y perpendiculares que me vinieron en avalancha.

El primero fue amor, lo confieso sin sonrojo, amor a primera vista; un amor fiel y sin celos, no me importa que se enamoren de ti cuantas personas quieran. Es más, lo deseo.

En el Museo Perlan de Reykjavik pude hacer una simulación sobre cómo eras hace un siglo y cómo serás más adelante. Ya sé que el tiempo a todos nos hace más pequeños y tú, por la acción propia de tu cronómetro interno, vas disminuyendo de forma natural y algún día desaparecerás como una aurora boreal en una noche caprichosa.

Me alarmé cuando vi que en un siglo y medio quedará poco de ti. Me produjo una tristeza más profunda que las fronteras que marcamos las personas en los mapas de la Tierra. Me llenó de rabia que la acción humana acelere ese final y sea como unas tijeras contra el bienestar actual y el futuro.

Somos los responsables de que tu vestido blanco de novio vaya menguando anunciando un divorcio prematuro con la humanidad.

Tú eres un buen amante y nos regalas nutrientes y paisajes dibujados lentamente. Te deberíamos corresponder quitándote la bufanda calurosa del cambio climático y envolviéndote con un pañuelo ligero que te dé frescor, adornado con el campo semántico de todas las palabras comprometidas con la naturaleza.

Querido glaciar Vatnajökull, ojalá frenemos tu destino y te despegues de la tierra más tarde de lo previsto y las tataranietas de las biznietas de mis hijas aún te puedan admirar con mi misma cara de asombro y con la boca abierta; así es como empieza el amor, sin plástico en la mirada.

Glaciar Vatnajökulll, Islandia
Glaciar Vatnajökulll, Islandia

Este relato ha sido uno de los 10 finalistas en el Concurso de historias de viajes sostenibles de ZENDALIBROS.COM #viajessostenibles

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2 pensamientos sobre “Querido glaciar Vatnajökull:”

  1. Vaya glaciar de nombre impronuciable. La foto de cabera es brutal me encanta y no se si con el pañuelo de seda podremos conseguir que esté más fresco para que tarde más en difuminarse de la tierra.
    Mal lo tiene el pobre.

    Un abrazo

    1. Gracias, fue muy emocionante fotigrafiarlo. Con el islandés lo hemos tenido difícil, pero algo hemos aprendido: si la palabra termina en kull es que es un glaciar.Da mucha satisfacción verlo y es muy triste decirle adiós. Un abrazo.

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