We love Sydney

Hay ciudades que te llenan y te sientes muy a gusto desde el primer momento que  pones el pie en ellas, eso nos ha pasado con Sydney. De ahí el nombre de esta entrada: We love Sydney.

¿Qué elementos debe tener una ciudad para ser habitable? Sin ser técnicos en la materia, simplemente ciudadanos con un criterio práctico de la vida, pensamos que la ciudad ideal debería tener edificios antiguos, modernos, parques, el mar cerca, accesible a montañas, museos, una historia interesante, ambiente de calle para todas las edades, actividades culturales, pubs, restaurantes para todos los bolsillos y gustos, buen transporte y fácil de recorrer andando.

Sydney desde el avión

En Europa cada año existen una o dos ciudades con la denominación “Capital Europea de la Cultura”. Aunque Sydney ya fue votada en 2011 la 7ª ciudad más habitable del mundo, vamos a imaginar que existiera el título de “Capital Mundial de los Ciudadanos”, seguro que habría cientos de pueblos, pequeñas y grandes ciudades que se lo merecerían, no conocemos tanto, pero nosotros vamos a defender a Sydney para representar a todos durante, al menos, los cinco minutos que se tarda en leer esta entrada.

El comienzo de Sydney

Empecemos por su historia. El Capitán James Cook llegó a estas tierras en el año 1770, seguro que se encontró con aborígenes ya que aquí vivían desde hace más de 43000 años. Concretamente en lo que hoy es Sydney vivían los Cadigal, su sociedad no era muy desarrollada, sus tradiciones eran muy primitivas; por ejemplo, arracaban un diente con una piedra a los niños que entraban en una edad más adulta.

Cuando llegaron los primeros colonos dejaron que David Collins viera algunos ritos suyos, a este le acompañó el convicto Thomas Watlind que sabía dibujar, así reflejó algunos aspectos de los primeros habitantes.

Los Cadigal, por Thomas Watlind

Los Cadigal no eran inmunes a las enfermedades europeas y, al poco de llegar los primeros colonos, su población se había diezmado a causa de la viruela. De hecho la población aborigen representa actualmente solo el 2,2 %, no están totalmente integrados; casi no se les ve en la vida diaria, a algunos les hemos encontrando tocando el diggeridoo para los turistas.

La llegada de soldados y convictos

Posteriormente, y aquí empieza la reciente historia de Sydney y de Australia, llegaron en el 1788 los primeros 1400 convictos procedentes de Gran Bretaña, también llegaron soldados y sus familias;  a los convictos se les había expulsado de su país hacia estas nuevas tierras por haber cometido algún delito, la mayoría robos menores como vimos en el Hyde Park Barracks Museum.

Llegada de los convictos

Este museo está al principio de Hyde Park y fue construido por convictos para ser utilizado como barracón para comer y dormir después de realizar el trabajo al que estaban asignados. Después fue dormitorio de mujeres solteras, más tarde asilo de mujeres, y aún más tarde juzgado y oficinas administrativas del Gobierno.

El nombre de Sydney se debe al que tenía un Lord,  ministro británico de la época, buen favor le hicieron.

Las primeras casas se construyeron al lado del puerto, en la zona llamada The Rocks, se la llamó así por las muchas rocas que encontraron. Aquí se empezó a erigir el primer hospital donde hoy en día está el Nurse Walk  (el paseo de las enfermeras); ahora hay galerías de arte y restaurantes.

Al final está el The Rocks Discovery Museum en un antiguo edificio de las primeras calles de la ciudad. El museo es muy pequeño, pero muy didáctico y bien organizado, desde los orígenes, explicando aspectos de los Cadigal, pasando por la colonización y acabando en el crecimiento y expansión de la ciudad. Nos gustó mucho la animación que va mostrando las posesiones de diferentes países europeos antes y después del Tratado de Tordesillas. En The Rocks también está el Cadman´s Cottage, el edificio más antiguo, 1816, el cual está edificado sobre rocas.

Colonos libres

En 1793 desembarcaron los primeros colonos libres, pero durante sesenta años siguieron llegando a Sydney 166.000 presos; venían vía Río de Janeiro y Ciudad del Cabo. Alrededor del cinco por ciento fueron niños, pocas niñas, algunos de solo nueve años. La mayoría de ellos habían sido condenados a pasar aquí siete años por el mero hecho de haber robado una cinta o un reloj porque no tenían qué comer ni medio de conseguir alguna moneda en aquellos tiempos en los que la Revolución Industrial dejó sin trabajo a tantos obreros en Europa.

Delitos de los convictos

Pero, como siempre, la Historia se ceba con los más pobres; cientos de jóvenes irlandesas que eran huérfanas fueron traídas hasta Sydney; la mayoría tenían alrededor de dieciséis o diecisiete años, muchas con esa edad se casaron y aquí hicieron su vida, alejadas de la hambruna que asolaba su país.

Era emotivo leer la historia de alguna de ellas y ver la foto de algún descendiente actual. Si algún habitante de Australia quiere saber si tiene algún familiar que fue convicto en aquella época puede consultar la base de datos que hay en el tercer piso, al lado del dormitorio con unas sesenta hamacas, Nosotros, por curiosidad, pusimos nuestros apellidos y apareció alguno parecido en inglés. Lo curioso es que el único preso español que encontramos se apellidaba López, les hay en la familia. ¡Qué curioso! Ahora todos los antiguos edificios carcelarios australianos son Patrimonio de la Humanidad desde 2010.

Poco a poco Sydney fue creciendo más allá del puerto y la calle George fue la primera comercial del siglo XIX. Hoy en día sus calles paralelas y perpendiculares, como Market, Pit y King, tienen una gran actividad comercial durante el día.

En 1851, se encontró oro en New South Wales y la población de Sydney había crecido mucho, en 1925 llegó a tener un millón de habitantes. Ahora tiene unos cuatro millones y medio.

El Sydney más actual

Al lado de The Rocks se encuentra el famoso puente, el Sydney Harbour Bridge, que se abrió en 1932. No es el puente más largo del mundo, pero sí el más alto debido a su arco de acero. Siempre ves a personas escalándole con guía, es tan seguro como caro.

Sydney Harbour Bridge

Darling Harbour

En 1988, para celebrar el bicentenario de la ciudad, se inauguró el Darling Harbour, donde vivimos dos semanas mediante el intercambio de casas.

Estábamos muy céntricos, desde aquí fuimos andando a muchos de los lugares interesantes de la ciudad; también teníamos al lado una parada de ferry que nos dejaba en el Circular Quay, al lado de la Ópera, a la cual también fuimos y volvimos andando, pero la llegada en ferry tiene su atractivo, vas viendo poco a poco la ciudad y alcanzas la Ópera pasando por debajo del puente.

Darling Harbour

Darling Harbour, nuestro barrio, tenía mucha animación: paseos a lo largo del puerto, el Museo Marítimo, el Acuario, espectáculos, tiendas, restaurantes, un centro comercial con el Hard Rock Cafe, un IMAX con la pantalla más grande del mundo como comprobamos cuando vimos el documental Born to be wild, paseos, parques con juegos de agua y actuaciones de calle; estamos en las vacaciones de verano que coinciden con la Navidad aquí y eso se nota. El monorraíl que va de forma circular por Chinatown pasa por aquí; pero si quieres un remanso de paz puedes entrar en los Jardines Chinos.

Jardines Chinos

Fin de Año en Sydney

Muy cerca, en el parque Pirrama, vimos los famosos fuegos artificiales que la ciudad de Sydney hace para celebrar el nuevo año. Los tiran dos veces de diversos puntos de la ciudad y también desde el puente la segunda vez.

Había mucha gente de picnic. Nosotros nos llevamos una tortilla de patata, jamón, queso y unos pastelitos de hojaldre; nos lo comimos antes de los primeros fuegos, los de las nueve de la noche. Para los de las doce nos llevamos las uvas, claro. Y así empezamos el 2012, viendo quemarse en doce minutos seis millones de dólares, que es lo que se gastan los gobernantes de la ciudad en los fuegos, rodeados de personas que no conocíamos de nada y brindando solo entre nosotros. Algo distinto a lo habitual hasta ahora, se echan de menos personas, pero es bueno cambiar de vez en cuando.

También cerca de nuestra casa también estaba el Fish Market, mercado de pescado, fuimos a verlo el día de Reyes y encontramos una gran actividad: unos comprando pescado, otros comiéndole, los mismos puestos te ofrecen diferentes platos. Aunque eran pronto nos comimos unas ostras con gambas y calamares a un precio muy asequible.

Nuestros Reyes en Sydney

Antes habíamos desenvuelto unos regalos-sorpresa que nos habíamos hecho con la única condición de que fueran transportables. ¡Esa misma noche tuvimos hasta Rosco de Reyes gracias a las dotes culinarias de Marisol!

La Ópera de Sydney

Pero, sin duda, lo más conocido de Sydney es su Ópera. Este edificio es su mayor icono.

La Ópera de Sydney

Para llegar a ella tienes que ir bordeando el puerto, así vas teniendo unas vistas de la Ópera desde distintos ángulos. No defrauda, si fue un edificio atrevido y novedoso cuando el arquitecto sueco Jorn Utzon lo presentó, lo sigue siendo ahora. Sus líneas son sencillas y su posición es inmejorable: en un pequeño saliente en pleno puerto. Lo visitamos por dentro, previo pago de entrada.

En el interior se aprecian más las bóvedas curvas, las cuales crearon un problema que tardó unos años en resolverse: Utzon las diseñó como secciones de una esfera. Realmente hay dos teatros dentro, uno para la ópera y otro para la danza, aunque también se representen otros espectáculos. El edificio se inauguró en el 1973. Utzon no volvió jamás a visitarlo, incluso cuando le fue encargada la reforma de la entrada, tenía todo en su cabeza.

La Ópera de Sydney fue declarada Patrimonio de Humanidad en 2000. Ahora, junto con la montaña Ulurú, es el lugar más visitado de Australia. La luz que se refleja en ella la hacen distinta en diversos momentos del día.  “El sol no sabía que hermosa era la luz hasta que se reflejó en este edificio” Louis Khan, arquitecto. Su visión siempre es atractiva, la mires por donde la mires. Las vistas desde el Mrs. Macquaries Point, al final de los Jardines Botánicos, son fantásticas; por estos jardines paseamos en varias ocasiones.

Parques de Sydney

Otro de los parques de Sydney es el Domain, el cual conecta los Royal Botanical Gardens con Hyde Park. Ya fueron concebidos como lugar de recreo por el primer gobernador Phillip, el que vino con los primeros convictos.

Durante el verano austral aquí se celebra el Summer Sydney Festival, principalmente en enero. Estuvimos el primer día que se inauguró. Había muchísima gente, muchos comiendo en el parque mientras escuchaban a los distintos grupos, otros haciendo cola en los muchos puestos de comida de diversos países. Comimos paella hecha por asiáticos, no estaba nada mal, el precio sí.

Al lado estaba la Art Gallery, como estaba abierta entramos y nos encontramos tocando a un grupo muy bueno, Monsieur Camembert; la gente bailaba al lado de cuadros de Pissaro y Monet. También proyectaban una película donde se veía pintar a Picasso, ya que había una exposición sobre él. Salimos pensando que estaría muy bien haber visto a este grupo en el antiguo Festival de las Nuevas Músicas de Burgos ; eran realmente buenos y animados.

Esperando en concierto de Manu Chao en el Domain

Pero el plato fuerte no era la paella ni la pinacoteca, nuestro objetivo de la noche era ver en directo y gratis a Manu Chao. Y le vimos, le oímos y le disfrutamos como los australianos que estaban en esta noche excepcional en el Domain, ya que era la primera vez que venía a este país. Salió con una energía tremenda y la mantuvo durante la hora y media que duró el concierto. La gente llevaba el ritmo, bailaba; esa noche seguro que hasta las cacatúas repetían sus estribillos llenos de contenido social y bailaron hasta los murciélagos que por el parque volaban.

El Museo Australiano

Al lado de Hyde Park está el Museo Australiano, donde primero aprendimos sobre los aborígenes, los cuales entraron a este continente por el Estrecho de Torres. Se hace hincapié en su espiritualidad, anterior a la llegada de los europeos.

Museo Australiano

En dicho museo se pueden ver también toda la fauna que está relacionada con Australia, aunque nos pareció mucha leímos que desde hace 200 años se han extinguido el 50% de los animales y un número desconocido de flora. Mucho antes había animales como el tigre de Tasmania o el drintodonte, su reproducción ya impresionaba.

Playas de Sydney

También salimos fuera de Sydney; dos días para ir a playas, una en autobús a la de Bondi, estaba repleta de gente; otro para ir a la de Manli,  pocos se bañaban, el día amenazaba lluvia, y al regresar, llovió.

Playa de Bondi

Parque Nacional de las Blue Mountains

Otro día fuimos al Parque Nacional de las Blue Mountains, montañas azules, son Patrimonio de la Humanidad; se las denomina así por el reflejo azulado que se aprecia debido, según se cree, al eucalipto.

Para ir cogimos el tren desde Central Station hasta Katoomba, allí nos subimos en un autobús que va recorriendo los diversos puntos de interés, te puedes bajar y subir cuando quieras. Si estás solo unas horas es conveniente coger este tipo de autobús turístico, pero si te quedas algo más de tiempo se podría prescindir de él e ir andando a los diversos miradores.

Blue Mountains

Entre caminatas y autobús vimos las Katoomba Cascades, The Three Sisters, Tres Hermanas, desde el Echo Point. De allí parten varios caminos y, siguiendo el Prince Henry Cliff Walk, se puede recorrer  el parque y admirar el valle sin tanta gente. Empezamos bajando hasta una de las Three Sisters, ante nosotros teníamos un buen paisaje, muy relajante, parecía un mar de árboles en diferentes tipos de bosque, seco, húmedo y selva. Seguimos hasta el mirador Honeymoon, Luna de Miel, donde se seguía apreciando el paisaje a la vez que se oían algunos pájaros.

Volvimos a coger el autobús hasta las cascadas de Leura, caminamos hasta el mismo punto de donde empiezan a caer. De vuelta al autobús fuimos a las cascadas Gordon, la cual estaba un tanto seca, sin apenas agua. De regreso a Leura nos sentamos a tomar un café antes de coger el tren aquí de vuelta a Sydney.

Por todo lo anteriormente contado consideramos que Sydney, a pesar de ser una ciudad cara (15ª del mundo), pero con un buen nivel de calidad de vida (10ª del mundo), y haber sido sede de los Juegos Olímpicos en 2000, se ha merecido ser “Capital Mundial de los Ciudadanos”, al menos durante el tiempo que os ha llevado esta lectura.

Nosotros creemos que representa muy bien a todas las razas ya que aquí conviven muchas de ellas. Este título, aunque no exista oficialmente, está dentro de nosotros, que es lo que importa.

Vuelta al Mundo 2011/12

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