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Alrededores de Ciudad del Cabo

Pingüinos africanos en Simon´s Town cerca de Ciudad del Cabo

Si la propia Ciudad del Cabo ofrece muchas posibilidades al turista, sus alrededores también: Cape Point y el Cabo de Buena Esperanza, la colonia de pingüinos africanos de Simon´s Town y el tour del vino, visita casi obligada para conocer algunos de los famosos viñedos de Sudáfrica, como en Franschhoek y en Stellenbosch.

Cómo ir al Cabo de Buena Esperanza

Después de haber conducido 6150 km por Namibia y Botsuana ya no queríamos alquilar de nuevo un coche para explorar los alrededores, así que para ir al Cabo de Buena Esperanza desde Ciudad del Cabo decidimos hacerlo con el tour de City Sigthseeing, opción que ofrecía mejor precio entre todas las agencias que consultamos.

El autobús nos recogió puntualmente en una de las paradas establecidas; en nuestro caso fue en Sea Point, cerca de nuestra casa de intercambio en Ciudad del Cabo. Acto seguido se dirigió hacia Cape Point por una de las espectaculares carreteras de Sudáfrica, Chapman´s Peak Drive.

Así llegamos hasta las inmediaciones de Muizenberg. Al ser sábado se veía mucha animación en las playas y en las localidades que atravesábamos.

Reserva Natural Cape Point

Después, el autobús siguió por la carretera 1165 adentrándose en la Península del Cabo. Para entrar al parque hay que pagar 320 R.

Llegamos a Cape Point donde el bus aparcó. Nos dejaron tiempo suficiente que aprovechamos para comer frente a la costa y subir al faro, unos 40 minutos entre la ida y la vuelta. Se nos hicieron muy cortos por las buenas vistas que íbamos teniendo.

Cabo de Buena Esperanza
Cabo de Buena Esperanza

Senderismo en el Cabo de Buena Esperanza

Al bajar del faro el guía ofreció, de forma opcional, realizar una caminata por una ruta de media hora por la costa hasta el Cabo de Buena Esperanza, en su parking nos iba a recoger el bus.

Este sendero primero es un poco ascendente al lado de la costa en todo momento; fuimos viendo los acantilados y la bonita Playa de Díaz, primer navegante portugués, Bartolomé Díaz, que atravesó al Océano Índico por la costa africana en 1488. Él le llamó Cabo de las Tormentas, más tarde ya se le dio el nombre de Cabo de Buena Esperanza, para dar ánimos a los marineros, que temían este lugar.

Playa Díaz en Cabo de Buena Esperanza
Playa Díaz en Cabo de Buena Esperanza

El mar en esta parte suele ser bravo, no en vano aún persiste la leyenda del Holandés Errante, un velero del siglo XVII tripulado por fantasmas atrapados en estas corrientes y que no pueden regresar.

Al poco rato el sendero se hace descendente hasta el Cabo de Buena Esperanza, 34º 21´ 25´´  Sur y 18º 28´26 ´´ Este; el punto más al sur oeste del continente africano.

Por el camino vimos focas y babuinos como en Cape Point. Hay carteles advirtiendo que no hay que darles de comer, además de tener precaución con ellos ya que pueden ser agresivos.

Pingüinos africanos en alrededores de Ciudad del Cabo

De allí nos dirigimos a Simon´s Town donde hay una colonia de pingüinos africanos. Para acceder a la entrada, 160 R por persona, hay que pasar por un par de calles con puestos de artesanía; también hay un acceso a una playa.

Una vez dentro hay unas pasarelas con dos caminos distintos, cercanos entre sí, para verlos con más detalle.

Pingüinos africanos en Simon´s Town cerca de Ciudad del Cabo
Pingüinos africanos en Simon´s Town

Los pingüinos africanos nos parecieron totalmente adorables, había muchísimas crías, en ese momento estaban cambiando la piel hacia su estado joven. Hay carteles con buena información.

De Simon´s Town volvimos hacia Ciudad del Cabo por otra carretera con buenas vistas. En las cercanías de Ciudad del Cabo nos señalaron el lugar donde Nelson Mandela empezó una marcha.?

Entramos en Ciudad del Cabo, donde Table Mountain tenía nubes en su cumbre, también una buena visión. El autobús nos dejó en Victoria and Alfred Waterfront, entramos en el centro comercial Victoria Wharft, frente a la oficina de City Sigthseeing. Hay varias tiendas de artesanía y restaurantes, elegimos The Knysna Oyster, frente a las estatuas de los cuatro Premios Noveles que ha tenido Sudáfrica, y nos comimos unas gambas con un vino para rematar el estupendo día que habíamos pasado.

Tour del vino en alrededores de Ciudad del Cabo

Desde Ciudad del Cabo es obligado ir a conocer algunos de los famosos viñedos de Sudáfrica, uno de los primeros diez países productores de vino.

Después de mirar varias opciones elegimos el tour del vino nuevamente con City Sightseeing. Nos gustó la profesionalidad del personal. Hay varias varios programas para elegir. Nosotros elegimos Franschhoek y, posteriormente, Stellenbosch.

Primero paramos en la playa de Blouberg, desde donde se tiene una visión muy buena de Table Mountain y la Cabeza de León. En dicha playa hay un amplio aparcamiento. Después seguimos hacia Franschhoek, por el camino ya vimos viñedos bien encajados en el paisaje con las montañas que les rodeaban.

Table Mountain desde playa de Blouberg
Table Mountain desde playa de Blouberg

Visita a bodegas en los alrededores de Ciudad del Cabo

Cerca de Franschhoek entramos en la bodega Backsberg, donde nos recibieron con un sabroso blanco espumoso. Más tarde nos enseñaron el proceso de elaboración y degustamos cuatro vinos en la antigua bodega, cuyo ambiente hizo que los vinos nos supieron aún mejor.

Los dos vinos blancos fueron acompañados con chocolate blanco, mientras que los dos tintos con chocolate negro. La combinación nos pareció perfecta.

Bodega Backsberg, vinos de Sudáfrica
Bodega Backsberg

Después llegamos al pueblo, Franschhoek; tiene una calle con cierto encanto por sus edificios blancos y tiendas de artesanía. Donde comimos nos canjearon el ticket del tour por otros cuatro vinos, también se podían elegir cuatro cervezas artesanales distintas.

De Franschhoek el autobús se dirigió a Stellenbosch, atravesamos el pueblo para llegar a la bodega Vergenoegd Löw.

Viñedos de bodega Vergenoegd Löw cerca de Ciudad del Cabo
Viñedos de la bodega Vergenoegd Löw

Nada más llegar vimos el curioso desfile de unos 300 gansos desde el río hasta su corral. Acto seguido nos dieron una cata de cinco vinos entre blancos y tintos, menos mal que los vasos estaban comedidos de este preciado líquido; por supuesto, también nos sacaron algo sólido para acompañarles.

Desfile de patos en la bodega Vergenoegd Löw
Desfile de patos en la bodega Vergenoegd Löw

Con el paladar lleno de sabores volvimos a Ciudad del Cabo. Por el camino vimos la otra cara de la moneda de Sudáfrica, una población muy humilde viviendo en casas de hojalata. El  1 % de los 60 millones de habitantes posee el 70 % de la riqueza.

Alojamiento

Toda nuestra estancia en Ciudad del Cabo fue mediante un intercambio de casa. El amplio apartamento estaba en Sea Point, cuyas vistas fueron un regalo diario que no olvidaremos jamás: atardeceres desde la terraza, copa de vino en mano. Las ventajas de alojarnos por este medio son muchas.

Atardecer desde nuestra casa de intercambio en Sea Point, Ciudad del Cabo
Atardecer desde nuestra casa de intercambio en Sea Point, Ciudad del Cabo

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