¿Quieres trasladarte a siglo XVI? Ven a pasear por las estrechas calles de Mdina en la isla de Malta. Entrar en la atracción Mdina Experience aporta una visión de esos tiempos. Acercarse andando a Rabat y después en autobús a los acantilados de Dingli, para ver el atardecer, completa la visita de un día desde La Valeta.

Las calles de Mdina
A Mdina llegamos desde La Valeta. La antigua capital de Malta nos mostraba su silueta amurallada a los pasajeros del autobús.

La parada está a pocos metros de las puertas de la muralla desde donde se aprecia el foso y el grosor de los muros.
Recorrimos su trazado medieval de calles y plazas con edificios barrocos, como la catedral, reconstruida tras el terremoto de 1693. También se puede caminar por una parte de la muralla.

Entre calle y calle encontramos un edificio donde se proyectaba The Knights of Malta. La atracción consta de un museo y dos audiovisuales en dos edificios distintos. Entramos y nos contaron un montón de cosas que no sabíamos de esta orden medieval tan unida a Malta.
- En el año 3800 a C llegaron a Malta los primeros pobladores desde Sicilia.
- Griegos y romanos la denominaron Melita.
- El Aposol Pablo náufragó y estuvo tres meses en Malta.
- Asedio otomano en1565.
- La Orden de los Caballeros de Malta fue crada por Fra Gerome para proteger a los peregrinos que iban a Jerusalén. Tenían un Gran Maestre elegido entre las ocho reinos, de ahí la estrella de ocho puntas.
- Los caballeros vagaron siete años por el Mediterráneo hasta establecerse en Malta en lo que ahora se conoce como Tres Ciudades. Estuvieron en la isla hasta la lllegada de Napoleón.
- Mdina sufrió la peste, el terremoto de 1693 y el bombardeo nazi durante 154 días y noches.
Al acabar el audiovisual comimos en la tranquila plaza en la que estaba el auditorio.

Rabat
Después de recorrer un poco más de Mdina nos acercamos andando a Rabat. Aunque no tiene el encanto de Mdina, sí encontramos algunas calles con balcones de colores. Tanto Rabat como Mdina son nombres árabes.

No entramos en las catacumbas porque queríamos ir a los acantilados de Dingli.
Acantilados de Dingli
El autobús deja en la localidad y hay que ir andando hasta la ermita. Desde ella ya se ven parte de los acantilados.

Ya empezaba a atardecer, caminamos hacia el observatorio donde había algunos paseantes como nosotros. Hicimos una ruta circular hasta la parada del autobús que nos llevó de vuelta a La Valeta.

