Funchal, Madeira

1001 Razones para ir a Madeira

Así de contundente hemos titulado esta entrada, 1001 RAZONES PARA IR A MADEIRA. Sí, ya sabemos que es una forma de hablar, pero recorriendo esta isla se te van ocurriendo razones y más razones aunque, en realidad, solo hay una: te sientes de maravilla en esta isla tan completa.


Madeira lo tiene todo: paisajes de costa, caminar por las levadas del interior, piscinas con agua de mar, lugares con mucho encanto, gente amable, tranquilidad y buena gastronomía. No olvidemos la bebida típica, “la poncha”.

Cuando estás en Madeira piensas por qué no habías venido antes. ¡Esta isla tiene más de 1001 fotos!

Funchal, Madeira
Funchal, Madeira

Antes de venir tal vez os interese saber:

Vuelos: nosotros volamos desde Lisboa con Easyjet. Hay también muchos vuelos con TAP. Los vuelos desde otros lugares de la Península o Lisboa suelen ir primero a Lisboa.

Clima: cualquier época es buena. Según nos dijeron, hay gente todo el año ya que la temperatura apenas cambia.

Alojamiento: esta vez no conseguimos un intercambio de casa. No hay muchas familias socias. Nos quedamos en un apartamento en Funchal; frente a nosotros, el mar.

Transporte: ¿alquilar o no alquilar un coche? Esa es una pregunta a la que dimos varias vueltas. La verdad; si se quiere recorrer la isla, un vehículo propio es lo más adecuado; pero al final nos decidimos por usar el trasporte de autobuses, hay varias compañías que salen de Funchal y van a casi todos los puntos de la isla. El inconveniente es que estás sujeto a horarios y tardan más. La ventaja, vas viendo el paisaje sin preocuparte de las serpenteantes y empinadas carreteras.

  • Las compañías de autobuses regionales que utilizamos son:
    Horarios do Funchal , amarillos unos y gris con línea amarilla otros.
    Rudoeste , líneas rojas

Duración: estuvimos una semana. Nos lo tomamos con mucha calma, aún así vimos bastante. También se nos quedaron otras actividades por hacer; por ejemplo, caminar por algunas levadas reconocidas. Para otra vez será.

 

Un paseo por Funchal

Funchal es una buena opción para quedarse, ya que desde esta ciudad te puedes mover en cualquier dirección.

Esta ciudad es bastante cómoda para pasear; así, tomando como punto de partida el puerto, donde hay una carabela, imitación de las del siglo XV, y en la cual se pueden realizar travesías en el mar, sugerimos el siguiente paseo por Funchal, relajando la vista en el mar y en las puertas pintadas:

Funchal, Madeira
Funchal, Madeira

Caminar al lado del puerto hasta la Fortaleza de Sao Tiago. Mientras se puede aprovechar para ver los horarios hacia algunos puntos de interés ya que se pasa por algunos quioscos de algunas compañías de autobuses.

También aquí está la estación del funicular que sube hasta el Parque Municipal de Monte. Como es la parte más alta de la ciudad hay una forma curiosa de bajar: en un canasto grande de mimbre guiado por los “carreiros”.

Un poco más allá de la Fortaleza de Sao Tiago hay unas piscinas con agua de mar.

Se puede volver por la Rúa de Santa María, llena de restaurantes, tiendas y …¡lo mejor! Las puertas pintadas con motivos distintos. como las que veis arriba, que le dan un sabor especial, entre arte actual y calles antiguas.

Caminando se va llegando al mercado de Lavradores, lugar muy visitado por turistas y gente del lugar. Este mercado es muy vistoso, sobre todo la parte baja donde están las frutas y verduras. Es una visita muy recomendable para conocer los frutos de esta isla.

Mercado Lavadroes, Funchal, Madeira
Mercado Lavadroes, Funchal, Madeira

Paralelo al puerto está el centro de Funchal, con la Catedral de la Sé. Se puede recorrer esta otra parte de la ciudad y sentarse, por la noche, en algunos de los cafés con música en directo que hay.

Siguiendo un poco más, en Funchal todo está relativamente cerca, está el Parque de Santa Catarina, un buen lugar para descansar y apreciar muy buenas vistas de la ciudad.

Parque Santa Catarina, Funchal, Madeira
Parque Santa Catarina, Funchal, Madeira

Bajando del Parque, y volviendo al lado del mar, nos esperaba otra sorpresa más: ¡el Principado de Pontinha! Según la UNESCO es el Estado más pequeño del mundo, el cual tiene una curiosa historia:

La isleta, situada a 70 metros de Madeira, fue descubierta en 1418 y hasta James Cook estuvo aquí, según se dice. El rey de Portugal la vendió en 1903 a la familia Blandy. En 2007 la adquirió un profesor de arte, por 25.000 €; el cual, como leímos allí mismo, no quiso hacer un restaurante o un cine, sino un país. Se coronó a sí mismo como Príncipe Renato II y declaró su independencia de Portugal el mismo año. Tiene cuatro habitantes, el Príncipe, su mujer, su hija y su hijo. Cambia de himno y de color de la bandera cuando lo desea; su poder está aquí, en esta isleta rocosa de 178 metros cuadrados al lado del puerto de Funchal.

Principado de Pontinha, Madeira
Principado de Pontinha, Madeira

Curral das Freiras

Desde luego que las monjas que se querían esconder de los piratas, allá por siglo XVI, escogieron estupendamente este lugar remoto y escondido. Curral das Freiras está en un valle de gran belleza, el Nuns Valley, su acceso es por una carretera serpenteante, yendo por ella nos hicimos una idea de lo inaccesible que ha sido el lugar durante mucho tiempo.

Curral das Freiras, Madeira
Curral das Freiras, Madeira

El pueblo en sí no tiene mucho atractivo, este radica en el enclave. Desde el pueblo se puede subir hasta un mirador, las vistas durante la caminata ya merecen la pena, lo que hace que Curral das Freiras sea un lugar para tener muy en cuenta en una visita a Madeira.

Santana

Lo más atractivo de Santana son las casas tradicionales, Palhoças, con tejado triangular de paja. Son de vistosos colores y tienen dos plantas. No quedan muchas, algunas en el centro del pueblo, donde todos los turistas nos detenemos, pero si se va por otras calles, buscando buenas vistas del mar, se pueden encontrar alguna más.

Santana, Madeira
Santana, Madeira

Santana está situada en la parte norte de la isla. Desde allí también se puede acceder a algunas rutas de levadas. En bus se puede parar en Rivero Frío.

Levadas

Madeira está repleta de levadas: caminos al lado de un canal destinado al riego de las plantaciones y al abastecimiento de agua para algunos lugares del sur de la isla, donde apenas llueve.

Se empezaron a construir en el siglo XVI. Hay levadas de interior, por la costa, cortas y largas, fáciles, duras; para todos los gustos.

A quien le guste el senderismo, Madeira es un destino que nos les decepcionará, hay 2500 km de caminos en total.

Machico

Madeira no tiene apenas playas de arena, pero en Machico sí que la hay; para acceder a ella hay que atravesar el pueblo si se llega en autobús desde Funchal.

En un extremo de la playa hay un saliente desde donde se tiene buena vista con el pueblo detrás.

Machico, Madeira
Machico, Madeira

Câmara de Lobos

¡Este pueblo fue todo un hallazgo! Primero por su relación con Wiston Churchil, político británico, al cual le gustaba recrear el pueblo en sus pinturas.

Segundo, por las puertas decoradas con pinturas y latas de bebidas originando unos retratos muy creíbles: Ché Guevara, Charlot, Obama, Nelson Mandela, etc. Mientras se van viendo la calle te va llevando, bajo una sombra creada de telas de colores, hacia el puerto; la actividad pesquera ha sido y es muy importante en esta localidad; de hecho, era la Fiesta del Pez Espada cuando llegamos.

 

Câmara do Lobos, Madeira
Câmara de Lobos, Madeira
Câmara do Lobos, Madeira
Câmara de Lobos, Madeira

De Câmara de Lobos fuimos andando por la costa hasta Praia Formosa, donde cogimos un bus hasta Funchal, parando en un chiringuito para probar la poncha, la bebida típica de Madeira, no para menores de edad ya que es una bebida alcohólica compuesta de aguardiente, miel de caña y zumo de limón natural. ¡Estaba buenísima!

Porto Moniz

Para llegar a Porto Moniz cogimos un autobús, el cual hizo una parada en Cabo Girâo, tiene una altura de 580 metros, se convierte así en el más alto de Europa y segundo del mundo.

Hay un mirador, con estupendas vistas, con una plataforma de cristal para percibir la sensación de altura. No apto para personas con vértigo. Es una parada obligada, por lo que hay bastantes turistas.

Seguimos en bus por Encumeada, paisajes para no perderse.

Llegamos a Porto Moniz para tomar un baño en las piscinas naturales que existen, sus aguas son cristalinas y la sensación de estar bañándote en aguas del mar es muy agradable.

Porto Moniz, Madeira
Porto Moniz, Madeira

Esta fue nuestra experiencia en Madeira, encontrar razones para ir no cuesta mucho. Como decíamos al principio, es una isla para volver y volver; seguro que, en cada ocasión, encontraremos más y más razones hasta 1001, o más.