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Hiroshima y la isla de Miyajima

Cúpula en Hiroshima

Sobrecoge mucho ver el esqueleto de la Cúpula del Genbaku. Queda sostenido en el Memorial de la Paz de Hiroshima, epicentro de la bomba nuclear que cayó el 6 de agosto de 1945. Es muy difícil imaginar tanto sufrimiento inútil causado a tal cantidad de gente. Con este pensamiento nos acercamos a la isla de Miyajima en tranvía.

Cómo llegamos a Hiroshima y Miyajima desde Okayama

Hiroshima es un lugar que queríamos conocer por todo lo que representa.
De Okayama salimos a las 9:47 am en tren Shinkasen, en 40 minutos ya estábamos en Hiroshima. Preguntamos en la propia estación cómo visitar los lugares de interés y  la persona que nos atendió nos explicó todas las opciones al detalle.

Dejamos el equipaje en el hotel, Koko Hiroshima Ekimae, compramos un billete de un día que servía para el tranvía y el ferry a Miyajima. Tomamos la línea 2 roja, en una hora llegamos a Miyajima o Itsukushima. Se puede ir también en tren, más rápido, pero entre llegar a la estación y sacar el billete, calculamos que nos ahorraríamos tiempo eligiendo el tranvía.

El ferry hacia la isla Miyajima está en frente de la parada del tranvía, al poco salió uno. A lo lejos ya se divisaba el Tori rojo en el mar.

Isla de Miyajima

El área del Santuario Itsukushima y el Bosque primigenio del Monte Misen es Patrimonio de la Humanidad desde 1996. Este santuario es uno de los más famosos de Japón. Habíamos visitado otros en Koyasan, budistas, y en el Kumano Kodo, representantes del sincretismo religioso en Japón. Aquí estamos en un lugar sintoísta y muy ligado a la naturaleza.

La Gran Puerta

En un breve paseo, lleno de gente, nos fuimos acercando al O-Tori La Gran Puerta, construida en 1875. Mide 16,6 metros de altura, pero lo que más impresiona es su ubicación en la playa, cuando la marea está baja y pudimos acercarnos a él. Estuvimos un buen rato contemplándolo desde varios puntos. Lo vimos con más tranquilidad un poco más adelante, en el camino con linternas del pequeño Santuario Kiyomori.

O-Tori en Miyajima
O-Tori en Miyajima

Parque Omoto

En dirección al acuario paramos a comer en un restaurante. Ya con más energía nos acercamos al Parque Omoto. Es un lugar con una tranquilidad total, algún cerezo estaba florecido y los ciervos descansaban. Nos parecía mentira que hubiera lugares así de tranquilos en Miyajima después de haber visto la cantidad de gente que había desde el puerto al O-Tori.

Santuario Itsukushima

Nos hubiera gustado haber estado más tiempo, pero queríamos conocer algo más de esta isla antes de irnos. Así, regresamos por una calle de casas tradicionales hasta el Santuario Itsukushima. Destaca por su color rojo y el puente que une la entrada con el lado opuesto. Este santuario es de finales del siglo VI, pero se ha ido reconstruyendo a lo largo del tiempo.

Santuario Itsukushima de Miyajima
Santuario Itsukushima de Miyajima

Parque Momijidani.

Desde esta plaza empezamos a subir hasta el Parque Momijidani. Las calles que llevan a él tienen tiendas de recuerdos y puestos de comida.

Se estaba haciendo tarde, así que bajamos en dirección al puerto pasando otra vez por el Santuario Itsukushima y el O-tori. La marea había subido y el sol empezaba a caer. Con esta imagen dejamos Miyajima mientras nos dirigimos al puerto.

Volvimos al tranvía número 2 y en una hora estábamos en nuestro hotel.
Aunque los alrededores del O-Tori estaban más llenos de gente de lo esperado, nos gustó mucho haber ido a visitarlo. No en vano está considerado uno de los tres iconos de Japón.

Hiroshima, lugar de peregrinación por la paz

A las 8:45 del 6 agosto de 1945, cayó sobre Hiroshima la primera bomba atómica. Perecieron unas 200 mil personas en un radio de 2 km, donde todo quedó hecho cenizas.

Cúpula Genbaku

La bomba explotó a 600 metros de altura y el epicentro fue la Cúpula Genbaku. Este edificio destruido es el único que se dejó como testimonio de la atrocidad que causó. En 1915, era distinguido por su cúpula verde y albergaba la Cámara de Comercio y la Consultoría de Servicios. Ahora es Patrimonio de la Humanidad desde 1966. El resto de la ciudad está totalmente reconstruido sobre sus cenizas.

Cúpula en Hiroshima
Cúpula Genbaku en Hiroshima

Parque del Monumento a la Paz

Al cruzar el puente está el Peace Memorial Park, diseño de Kenzo Tange. El punto central está ocupado por la Llama de la Paz, que permanecerá encendida hasta que las armas nucleares desaparezcan de la Tierra.

Llama de la Paz e Hiroshima
Llama de la Paz en Hiroshima

Al lado está el Cenotafio por las víctimas. El espíritu es promover la armonía y la prosperidad para todos en un mundo en paz.

Museo Memorial de Hiroshima

La sonrisa de unos colegiales se apagó a la hora que marca el reloj que hay en la entrada del Museo Memorial de Hiroshima. Recorrerlo es ir viendo el impacto que causó la bomba atómica en un día normal, de pronto cubierto por el fuego, la lluvia negra y la radiación. Las fotos son impactantes; los dibujos, desgarradores; ropas destrozadas y testimonios que encogen el corazón.

Es tan sobrecogedor que los visitantes necesitamos la última foto del edificio principal, una niña con su madre sonriente y esperanzada.

En el museo también se explica lo que son las bombas atómicas, lo efectos que producen, los países que la han ido incorporando como medida de «disuasión» y del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

La última parte habla de la Historia de Hiroshima.

Museo Memorial de Hiroshima
Museo Memorial de Hiroshima

Antes de la salida se homenagea a los que hicieron las fotos del museo, personas de Hiroshima que no eran profesionales, pero gracias a ellas quedó plasmado el horror y la estupidez de las guerras.

Monumento de los Niños a la Paz

Al pasear por el parque nos encontramos con el Monumento de lo Niños a la Pazcon composiciones hechas de origami hechas por niños. De verdas necesitamos algo así para sentir la esperanza en el ser humano.

Origami en el Memorial de la Paz de los Niños en Hiroshima
Origami en el Memorial de la Paz de los Niños en Hiroshima

Campana de la Paz

Al lado del Monumento de los niños está la Campana de la Paz. Espéramos en la fila para tocarla y enviar al mundo un deseo de paz, para que no vuelva a pasar nada igual al uso de armamento nuclear, ni parecido tampoco.

Nos fuimos con una sensación de vergüenza y rabia por aquello ocurrido en 1945, esperando que Hiroshima sea un aprendizaje para la humanidad.

Castillo de Hiroshima

De camino al Castillo de Hiroshima, comimos en Eggs & Things, un sitio agradable que ofrece unos platos fusión hawaiana y japonesa.

Este castillo fue reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial. Sus paredes de madera lo hacen distinto a otros que ya conocíamos.

Castillo Hiroshima
Castillo de Hiroshima

Cerca estaban los Jardines Shukkeien, pero ya estaban cerrando.

Regresamos al hotel a descansar. Al día siguiente salíamos hacia Kioto, donde íbamos a estar 6 días, no sin antes hacer una parada en el castillo de Himeji. Poco a poco nos acercábamos a la parte final de viaje que no iba a ser Tokio, pues los precios habían subido, sino Yokohama.

Alojamiento

Koko Hiroshima Ekimae: cerca de la estación de trenes y de paradas de tranvía. Limpio, correcto para un par de días que estuvimos. Totalmente recomendable.