Estar en Ushuaia supone sentirse lejos, muy lejos, de cualquier lugar. Una vez allí, con el objetivo de descubrir la Tierra de Fuego, se puede navegar por el canal Beagle, hacer senderismo a la laguna Esmeralda y al Glaciar Martial, visitar el Museo del Presidio o subir al tren del Fin del Mundo.
Cómo vinimos a Ushuaia
Desde El Chaltén tomamos un bus de Chaltén Travel que nos dejó en el aeropuerto del Calafate; es pequeño, pero hay una cafetería antes de pasar el control de seguridad y otra también arriba, después pasarlo.
El vuelo duró una hora y al llegar a Ushuaia llamamos un UBER para ir a nuestro alojamiento, AlSur. Quedamos muy satisfechos con la calidad del alojamiento y con las estupendas vistas al canal Beagle al estar en la parte alta de la ciudad. Nos dieron ganas de no salir de él en los seis días que íbamos a estar en Ushuaia.
De Ushuaia fuimos a Punta Arenas, Chile, con la compañía Bus Sur.
Ushuaia
Ushuaia es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur; es la localidad más austral de la Patagonia Argentina.
El nombre de Tierra de Fuego parece que se debe a las apariciones de humo que veían los primeros navegantes europeos. Era el fuego que llevaban en sus canoas los habitantes autóctonos, pertenecientes a antiguos pueblos, como los Yámanas, otros fueron los Selknam , Haush y Kawésqar. Eran culturas milenarias adaptadas a un entorno único que poseían una sabiduría que, por desgracia, se ha perdido en su mayor parte debido al impacto con una cultura depredadora que se abría camino en un mundo desconocido, queriendo sacar provecho.
El Departamento Ushuaia se creó en 1885, poco después de que ocurrieran la primeras expediciones científicas.

Hoy Ushuaia es una ciudad turística, situada en un enclave de una belleza natural única, con muchos restaurantes, tiendas de ropa de montaña y duty free y agencias turísticas. Casi todo está concentrado en la calle San Martín y en alguna de las adyacentes.
En la calle Maipú hay una caseta, al lado de la gasolinera, donde se pueden contratar shuttles a diversos lugares: Glaciar Martial, laguna Esmeralda o al Parque Nacional Tierra de Fuego. A escasos metros de dicha caseta está la Oficina de Turismo y el mercado artesano. En uno de sus puestos leímos: «Por mil motivos estoy obligado a vivir en sociedad, pero no estoy obligado a ser parte de su estupidez». Carlos San Martín.
Canal Beagle
Los barcos que recorren el canal Beagle salen del muelle que está frente a la oficina de turismo.
Hay unas cuantas agencias que ofrecen este recorrido, están en casetas seguidas unas de otras. Todas venden el mismo tour con un precio, en principio, de 75000 ARS más tasa de embarque, en octubre de 2024. Preguntamos en algunas y vimos que iban rebajando algo el precio. Al final, elegimos Tolkeyen Patagonia por 60000 pesos sin tasa de embarque.
Empezamos emocionados a navegar por el canal Beagle; en ningún momento se sale a los dos océanos.
El primer punto de observación fue Isla de Pájaros, donde había cormoranes en una pequeña isla rocosa, parecía que posaban para que les sacáramos fotos. A los cormoranes se les puede confundir con los pingüinos, solo que estos no vuelan. A los cormoranes Imperiales se les distingue por el penacho en la cabeza, bucean y comen sardinas.

Después llegamos a Isla Alicia, donde había lobos marinos. Seguimos recorriendo el canal Beagle, hasta el límite entre Argentina y Chile. Más al sur está el Cabo de Hornos.
Por el Canal Beagle navegaba el pueblo Yámana, palabra que significa “persona” en su lengua. Nos resulta difícil imaginar cómo lograron adaptarse a las condiciones meteorológicas del invierno más austral del planeta. Pensamos también que sería maravilloso poder saber más acerca de la sabiduría que lo hacía posible.
El nombre Beagle hace honor al buque británico que hacía estudios hidrográficos en el Sur de América. En él fue Charles Darwin en su viaje alrededor del mundo de 1831 a 1836, acompañando al capitan Fitz Roy.
Uno de los mayores atractivos del paseo por el Canal Beagle es el Faro Les Éclaireurs, mal llamado el “Faro Fin del Mundo”, pues el que recibe ese nombre está en San Juan del Salvamento, en la Isla de los Estados, a 250 km de Ushuaia. A él hace referencia Julio Verne en su novela El Faro del Fin del Mundo. El Faro Les Éclaireurs está en el Canal Beagle desde 1920, emite una señal luminosa cada cinco segundos y funciona con energía solar.

Concluimos la navegación por el Canal Beagle con un pensamiento: ¡cómo se puede ver tanta belleza en tan poco tiempo!
Laguna Esmeralda
El inicio de la senda a la Laguna Esmeralda está a 18 km de Ushuaia. El traslado hasta ese punto lo hicimos con el servicio de transporte que está en la calle Maipú, al lado de la gasolinera. El trayecto a la laguna Esmeralda nos costó 10000 pesos/persona cada traslado. Tienen salidas cada hora por la mañana, el regreso es a las 15 y a las 17 h. Elegimos el de las 10 de la mañana, en 20 minutos ya estábamos en el aparcamiento, donde empieza la senda, de 9 km ida y vuelta.
El recorrido no tiene mucha dificultad, salvo por el barro que hay en algunos tramos. Los tres primeros kilómetros van por el bosque con pequeñas subidas.

El último kilómetro transcurre entre arbustos y piedras al lado del arroyo generado por el deshielo de finales de octubre. Llegamos a la Laguna Esmeralda en 1 hora y 40 minutos. Una parte de ella era de ese bonito color, la otra parte estaba aún helada. Nos quedamos un rato contemplándola, estaba radiante como el día soleado que hacía. Emprendimos el regreso al aparcamiento para llegar a tiempo de regresar a Ushuaia en el shuttle de las 3.

Problemas medioambientales en Tierra de Fuego
En el río se ve alguna presa construida por castores, una especie de América del Norte introducida en 1946 para crear una industria peletera. Al no haber depredadores naturales ha proliferado tanto que rompe el equilibrio medioambiental y causa graves daños en el bosque y en los ecosistemas nativos.
También es dañino el conejo que se introdujo en 1880, come el mismo pasto que las ovejas. Se metió al zorro para controlarlo, pero no dio resultado.

Museo Marítimo y del Presidio
El Presidio de Ushuaia estuvo en funcionamiento entre los años 1902-1948. Después estuvo abandonado y se ha recuperado, por iniciativa ciudadana, en 1995.
Las antiguas alas del presidio alojan actualmente diversos museos: Marítimo, del Presidio, Arte. La planta baja de una de las alas se mantiene tal como era.
Historia de Ushuaia
El presidio se construyó a finales del siglo XIX por la necesidad de repoblar el sur de Argentina. Ushuaia se fundó oficialmente el 12 de octubre de 1884, aunque ya existía antes una misión anglicana.
Empezaron llegando 100 pobladores a los que un barco, cada dos meses, traía provisiones. En 1902 llegaron los primeros presos, algunos fueron acompañados de forma voluntaria por sus familiares, pero otros eran más peligrosos. El viaje hasta Ushuaia duraba un mes desde Buenos Aires y los presos venían con grilletes. La disciplina era dura, no había distinción por penas graves o leves, a los presos se les llamaba por su número. En los años 30 había unos 600 presos.

Los presos de Ushuaia trabajaron en la construcción de su prisión, aunque también realizaban otras tareas como construir plazas y calles. A los que tenían buena conducta les permitían salir por Ushuaia acompañados por guardias. Se les daba Punta de Día como aliciente para que obtuvieran madera. Aún con todo, no fructificó la idea de repoblar Ushuaia con convictos. Un preso famoso fue Simón Radowitzky, anarquista que se escapó de la prisión, fue capturado, indultado después, luchó en la Guerra Civil Española,… Toda una vida de novela.
En el exterior del actual museo se ha reconstruido el antiguo faro de la Isla de los Estados.
Sobrecoge leer la historia de la extinción de los pobladores originales.
Parque Nacional Tierra de Fuego
Tren del Fin del Mundo
Para ir al Parque Nacional Tierra de Fuego volvimos a la calle Maipú. Esta vez salimos a las 9 de la mañana y nos dejó en la estación del Tren del Fin del Mundo. Ya habíamos sacado las entradas online, pero faltaba obtener la entrada al parque, 30000 pesos/persona. Encontramos una cola larga y creímos que no íbamos a poder llegar a la hora que habíamos reservado, pero descubrimos que hay varios trenes y van dando asiento según se va accediendo a la estación, en la cual hay un ambiente bastante internacional con banderas de bastantes países.

En el tren proporcionan auriculares personales para escuchar la historia de la construcción de este ferrocarril. La primera parada fue en la Estación Macarena, para ver una cascada; es pequeña, pero sirve para ver la longitud del tren en el paraje.
En esta parada se puede comprar la foto que se hace a los turistas al salir de la estación principal, con dos personas vestidas de reclusos. Poco tienen que ver esto con los auténticos presos, a los traían que desde el presidio de Ushuaia para trabajar y obtener así materiales para la construcción del penal. Al principio, todo era transportado por animales, hasta que un ingeniero pidió un tren para ello. Este primer tren constaba de cinco vagonetas, en la última iban los guardianes con rifles. El agua para la máquina la recogían de la cascada.
Según avanza el tren se ven los tocones, lo que queda de los árboles que cortaban. Cuando dejó de funcionar el penal el tren siguió sirviendo para transporte de leña.

La última parada es Estación Parque Nacional, desde donde volvimos a la estación principal para coger el shuttle. Las personas que han reservado el viaje mediante una agencia no regresaron pues un autobús los esperaba para continuar ruta.
Bahía Lapataia
De regreso en la estación principal del Tren del Fin del Mundo, el shuttle, a las 12:20, nos llevó al mirador de Bahía Lapataia, un lugar arqueológico donde vivieron los Yámana, un pueblo nómada que ocupó las costas del denominado actualmente Canal Beagle por unos 6.500 años; se dedicaban a la caza, pesca y recolección; se han encontrado utensilios para cortar, cazar lobos marinos y realizar cestería; construían chozas circulares y canoas donde se transportaba la familia de un lugar a otro con sus enseres y el fuego.

En la Bahía Lapataia empieza una ruta de senderismo hasta el restaurante Alaskuh donde nos recogió nuevamente el shuttle para regresar a Ushuaia. Durante esta ruta hay una buenas vistas; se va pasando por un bosque de lengas y ñires; encontramos guindos, siempre verdes sus hojas, y turbales de origen glaciar con musgo.
El pájaro carpintero es autóctono.
Glaciar Martial
El Glaciar Martial está a unos tres kilómetros de Ushuaia. Pedimos un UBER desde el apartamento y nos dejó en la Casa del Té.

Caminamos una hora hacia arriba hasta tener una vista suficiente del Glaciar Martial, desde allí la visión del Canal Beagle es extraordinaria. Al regresar entramos en la Casa del Té.

Cómo moverse en Ushuaia y alrededores
UBER: es el medio que más utilizamos para traslados entre el apartamento y el centro de la ciudad, nos fue muy bien en todas las ocasiones.
Taxi: hay una parada en el Mercado de los Artesanos, frente a la Oficina de Turismo.
Shuttle: para traslados ya a las afueras de Ushuaia, como a la Laguna Esmeralda y al Tren del Fin del Mundo. Hay una oficina en la caseta de la calle Maipú, al lado de la gasolinera.
Agencias de excursiones: las hay por la calle San Martín, no nos hizo falta.
Comer
Restaurante Augusto: en calle San Martín, muy bien.
Chocolatería Laguna Negra: en la travesía del Canal Beagle nos dieron un vale para un chocolate gratis en este establecimiento, hay una gran variedad de chocolates.
Tante Sara: es una pastelería que tiene dos lugares en la calle San Martín. También se puede comer. Nos gustaron los alfajores.
Restaurante Isabel: su especialidad es la comida al disco, nos gustó; tiene buenas vistas al al Canal Beagle.
La Cabaña Casa del Té: en el Glaciar Martial; es un coqueto establecimiento con muchos y cuidados detalles. También tiene tienda y un bar de cerveza. Nos gustó.
Alojamiento
Reservamos un apartamento por seis días a través de Airbnb, estaba en la calle Hol Hol Amplio, muy limpio, buena comunicación con la dueña, espectaculares vistas al canal Beagle.
