Acercarse a los Alpes Japoneses desde Tokio es una buena decisión a la hora de planear un viaje a Japón. Vale la pena conocer el castillo de Matsumoto, los jardines Kenrokuen de Kanazawa y el barrio de las geishas Higashi; las casas que forman el paisaje de Shirakawago y las calles de Takayama con casas de madera de cedro del periodo Edo.
Cómo llegar a Matsumoto y Kanazawa
Tras los cuatro días en Tokio, nuestro viaje a Japón siguió hacia los Alpes Japoneses. Habíamos acusado bastante los efectos del jet lag, poco a poco íbamos notando el cuerpo más a tono con el nuevo horario.
Para ir de Tokio a Matsumoto hay que ir a la estación de Shinjuku, atentos a las paradas del metro, pues nosotros nos pasamos de estación, pero como íbamos con tiempo, llegamos a la hora a la abarrotada estación JR de Shinjuku para tomar el tren Azusa Limited Express de las 11:00 a Matsumoto.
A Shinjuku llegamos en metro. No vimos necesario sacar las tarjetas Suica o Pasmo para viajar en el metro. En cada estación hay máquinas que emiten el ticket con dinero, incluso las instrucciones están en español. Tampoco nos salía a cuenta comprar un pase de JR para los trenes. Pusimos los trayectos en el comparador de JR y vimos que salía mejor de precio ir comprándoles poco a poco. En la oficina de JR de Shinjuku reservamos los trayectos de tren para los próximos días del viaje. Además, en las oficinas de las estaciones de tren ofrecen otras alternativas, locales, regionales, que muchas veces convienen mas que los pases por 7, 14 o 21 días.
Castillo de Matsumoto, de camino a los Alpes japoneses
El castillo de Matsumoto está a unos 20 minutos andando desde la estación de tren, está indicado y es muy fácil ir. Fue el primer castillo que vimos en Japón y la primera impresión fue de admiración por la estructura tan distinta a los europeos y por su color negro, por eso le llaman el del “Cuervo Negro”
Llegamos a Matsumoto a las 13:35 h. El trayecto se hizo entretenido, pasamos por poblaciones pequeñas, vimos montañas, una parte del lago Suwa; el paisaje estaba algo nevado. Dejamos el equipaje en las taquillas de la estación de Matsumoto, hay bastantes; las hay de pago con monedas y otras que admiten billetes o tarjeta ID, Suica, Pasmo u otras. Cuando acabamos la visita al castillo de Matsumoto recogimos el equipaje de la taquilla y tomamos otro tren a Kanazawa.
El castillo de Matsumoto data principios de la Era Eisho, 1504-1521, cuando hubo un periodo de guerras; se cree que fue más tarde, 1593-1594, cuando se edificaron as estructuras principales.
Después de verlo por fuera entramos en el castillo, 700 yenes/persona, para subir los seis pisos de la torre, Tenshu, que es la más antigua interesante la visita por ver la estructura de madera del Castillo de Matsumoto.

Volvimos a la estación, recogimos el equipaje de la taquilla y esperamos al tren Shinano Limited Express, que nos llevaría a las 16:05 a Nagano y llegaría a las 16:56 para hacer conexión con nuestro primer tren Shinkansen, a las 17:46 que nos dejó en Kanazawa a las 18:52. Tomamos un taxi para llegar al Hotel Intergate Kanazawa.
Kanazawa
Kanazawa significa “marisma de oro”. Esta ciudad fue nuestra primera parada en los Alpes Japoneses. Después de haber dormido bien, al día siguiente hicimos un buen recorrido.
Nagamachi, barrio de los samuráis
Consiste en unas cuantas calles y callejas del periodo Edo, 1603-1868, cuandoKanazawa creció mucho. Hoy es un lugar para turistas que queremos transportarnos a esa época.
Jardines Kenrokuen
Caminando hacia los Jardines Kenrokuen, encontramos el Museo del Siglo XXI de Arte Contemporáneo. Vimos solo la entrada y el espacio de la famosa piscina.
Los jardines Kenrokuen están considerados de los tres más bonitos de Japón. Los visitamos siempre que podemos: En Tokio, Okayama, Yokohama.
Pasamos un par de horas yendo de un lugar a otro viendo su flora, las fuentes y el estanque artificial. Nos gustaron por su original belleza y la tranquilidad que transmiten.

Nos quedaban todavía por descubrir muchos parques y jardines como los de Osaka y Nara.
Visitamos también el Castillo de Kanazawa, donde vivió la familia feudal del Clan Maeda, la más importante de entonces por el cultivo de arroz.
Barrio de geishas
El siguiente destino era Higashi Chaya, el barrio de las geishas, considerado Bien Cultural de Japón, con casas del Período Edo. No es difícil imaginarse esa época porque, de vez en cuando, pasan chicas vestidas de geishas haciéndose fotos. Hoy en día son un par de calles con los pasajes que las unen, comercios y restaurantes y bastantes turistas.

Cerca de aquí está otro de los barrios de geishas, Kazue-machi Chaya. Son un par de calles y aunque no vimos la animación del otro barrio era agradable pasear por una de sus calles al lado del río.
Mas adelante en nuestro viaje visitamos Kioto, allí nos encontramos con auténticas geishas en la barrio de Gion.
Experiencia onsen
Antes de ir en autobús a Shirakawago tuvimos nuestra primera experiencia en un onsen, aguas termales. En Japón amanece pronto, sobre las 06:00 y ya empieza la actividad. A esa hora abría el onsen de nuestro hotel en Kanazawa, Intergate. Así que bajamos con el pijama y las zapatillas que nos había dejado en la habitación y tuvimos nuestra primera experiencia. Al entrar hay taquillas para dejar la ropa, pues hay que entrar totalmente desnudo, separados hombres de mujeres; el agua caliente relajaba mucho, de 5 a 10 minutos bastaba; después se pasa a una zona de taburetes donde nos duchamos y relajamos. Todo muy gratificante.
Cajeros en Japón
Después de desayunar fuimos en taxi a la estación de autobús, West; está seguida de la de trenes. En ella sacamos dinero en un ATM del supermercado 7 Eleven, la comisión es bastante aceptable, el 1 % de la cantidad que se saque. Al sacar con la tarjeta Revolut nos ahorramos esta comisión.
El autobús de Nouhi Bus salió puntual, 9:40 de la mañana; menos mal que habíamos sacado los billetes unos días antes en Japan Online Bus. Llegamos a las 11:00 h. Por el camino el paisaje estaba nevado. Dejamos el equipaje en una consigna que hay en la estación y salimos a descubrir Shirakawago.
Shirakawago en los alpes japoneses
Nada más dejar la estación de Shirakawago hay un camino que lleva al mirador Ogimachi, 20 minutos a pie con paradas para ir viendo sus típicas casas desde más altura. Ya arriba la vista es muy buena, con los montes nevados de fondo.

Al bajar entramos en la Casa Wada, antigua vivienda ahora museo de la época Edo, de dos pisos. Nos gustó la combinación de vigas de madera y cuerdas para sujetarlas del segundo piso.
El conjunto de todas las viviendas es lo que ha valido para que Shirakawago haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995. Por eso acude a este pueblo tanta gente, aunque no resulta agobiante.
Recorrimos las calles donde la nieve estaba apartada y aún quedaba bastante en los tejados. Estas casas tradicionales, gassho-zukuri, tienen cuatro plantas, las vigas son de madera de cedro y sus tejados de paja son inclinados para que no se acumule nieve.

Pasamos por el puente suspendido hacia el Museo Gassho-zukuri Minka, al aire libre, con reproducciones de casas que eran usadas para distintos propósitos: casas privadas, almacén, molino de arroz, establo, templo. Estaba cerrado, pero desde la entrada vimos algunas de ellas.
Una cafetería en los Alpes Japoneses
Andar y andar por Shirakawago es un verdadero placer, las casas en ese entorno de montañas hace que no canse; pero, en algún momento hay que parar un rato. Entramos en el Coffee Shop ”Kyoshu”, donde las vistas, la decoración y la música clásica de fondo creaban un estupendo ambiente.
Dejamos Shirakawago a las 15:45 en dirección a Takayama, donde llegamos en autobús a las 16:35.
Takayama, Alpes Japoneses
Después de ir al onsen del hotel y de desayunar salimos a descubrir Takayama, o Hida Takayama, aunque algo vimos la noche anterior, cuando encontramos todo muy vacío, nada que ver con el ajetreo de la mañana.
En primer lugar fuimos al puente Nakahashi, de color rojo; al lado, había un mercado. Frente a él está Takayama Jinya, Monumento Histórico Nacional. Es donde residía el gobierno militar, Edo Bakufu, en la época Edo, 1692-1868. Era una oficina gubernamental para los samuráis de más categoría. Se van recorriendo varias estancias; donde juzgaban, cocina, salón de té, jardines, cómo cortaban la madera, etc.

Las calles de Takayama son del periodo Edo, conservan la estructura de entonces, casas de madera de cedro, ciprés de color negro de una altura, ninguna casa podía ser más alta que el portón de Jinya. Ahora son viviendas particulares, tiendas y bodegas de sake para turistas. Entramos en una y probamos tres diferentes, a cada cual más distinto, pero nos gustó.
Siguiendo estas calles llegamos al Templo Sakurayama Hachimangu Shrine, al lado del Takayama Matsuri Yatai Kaikan, es el Museo dedicado al Festival Float Exhibición Hall que se celebra dos veces al año en Takayama, 14-15 abril y 9-10 octubre. Teníamos curiosidad saber más sobre este festival ya que habíamos visto en las calles el lugar donde guardan las carrozas, el «Yatai-gura», puertas altas. El museo es principalmente es un gran espacio donde hay cuatro de las once carrozas que desfilan. Son 350 años de tradición de celebrar desfiles de carrozas con coloridos ornamentos. Los ricos mercaderes impulsaron que así fuera.

Durante el desfile se mueven las marionetas, representando varios dioses y nobles, que llevan cuatro carrozas y también sacan un dragón.
La entrada a este museo sirve también para el museo de al lado, Sukurayama Nikko Kan, donde hay 28 maquetas de los templos de Nikko.
Seguimos hacia Higashiyama por el sendero urbano que va llevando a diversos templos de cuando el clan Kanamori gobernaba. Bajamos y tomamos algo en el Café Takayama Centre. Ya iba atardeciendo y quedaba menos gente en las calles de Takayama.
Nuestro recorrido por esta parte de los Alpes Japoneses concluyó al día siguiente, cuando emprendimos camino hacia la Ruta Nakasendo.