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San Pedro de Atacama

Valle Arco Iris en Atacama

San Pedro de Atacama nos ofreció más sorpresas de las esperadas. Las posibilidades son muchas y disfrutamos mucho con cada paisaje que vimos: Valle de la Luna, lagunas Altiplánicas, Piedras Rojas, Laguna Chaixa, Valle del Arcoíris, Laguna Cejar, Ojos del Salar y Laguna Tebenquiche. Los alrededores de San Pedro de Atacama nos parecieron increíbles

Cómo llegamos a San Pedro de Atacama

El día anterior a nuestra llegada a San Pedro de Atacama habíamos salido de Rapa Nui en un vuelo a Santiago de Chile. Allí pasamos la noche en el hotel la Quinta by Wyndham, cerca del aeropuerto. Las pocas horas que estuvimos nos sirvieron para descansar lo suficiente y volver al aeropuerto por la mañana de forma rápida. ¡Qué bien sienta un hotel con una cama cómoda, rico desayuno y servicio de traslado!

Antes de Santiago de Chile habíamos estado en Puerto Varas, en Torres del Paine, en una travesía de cuatro días por los Fiordos Chilenos. Habíamos entrado en Chile por Punta Arenas, una bonita ciudad a la que llegamos en autobús desde la ciudad argentina Usuhaia, Tierra de Fuego. En la Patagonia Argentina también habíamos visitado El Chaltén, El Calafate y Bariloche.

Mientras volábamos hacia Calama, con la mente aún en la lejana isla Rapa Nui, sus moáis, el vino Carmenere chileno saboreado frente al Océano Pacífico, teníamos bajo el avión kilómetros y kilómetros de la espectacular Cordillera de los Andes. Después de aterrizar nos esperaba el personal de la agencia Transfer Pampa para ir en van a San Pedro de Atacama. Los 100 km se recorrieron en una hora y cuarto, más el tiempo de ir dejando a cada pasajero en su hotel.

Valle de la Luna

La misma tarde que llegamos a San Pedro de Atacama fuimos a una agencia para reservar algún tour para el día siguiente. En San Pedro de Atacama hay más de 100 agencias, la mayoría en la calle  principal, Caracoles. Vimos que todas tienen prácticamente las mismas excursiones. Nos decantamos por Atacama Connection para hacer la primera: el Valle de la Luna, a 2500 metros de altitud.

Este nombre, Valle de la Luna, se lo dio 1960 el sacerdote Gustavo Le Paige, por el parecido con la superficie lunar por los minerales, sal y yeso. Aunque era conocido como Las Salinas, su nombre auténtico es la Cordillera de la Sal, formada por el choque de las placas tectónicas del Pacífico y de los Andes.

En el ahora denominado Valle de la Luna se extraía sal, había muchas minas, una era la Mina Victoria que dejó su actividad en el 1992 al dejar de ser útil para el proceso del refinamiento del cobre.

Estando allí, oímos el sonido que produce la dilatación y contracción de la sal debido al calor. La sal puede estar hasta 1,5 km de profundidad.

Valle de la Luna en Atacama
Valle de la Luna

Estatuas de sal

Después visitamos tres rocas grandes llamadas Las tres Marías. Este nombre le puso sacerdote Le Paige, pues la estatuas le parecía que rezaban o miraban al cielo. Para los mineros eran Los Tres Vigilantes. Desde este punto está cerrado el paso natural de salida,ya que se pusieron minas explosivas durante la dictadura, cuando ocurrió el conflicto entre Chile y Argentina por dos islas australes chilenas, Picton y Lenox.

Anduvimos un poco por la carretera y sobre las dunas para tener buenas vistas del valle y del Volcán Licancabur. Nuestra excursión en el Valle de la Luna acabó viendo un atardecer.

Laguna Chaixa y altiplánicas

En la siguiente excursión seguimos viendo nuevos paisajes en los alrededores de San Pedro de Atacama.

La primera parada fue a la lagunas Chaixa para ver flamencos. Nada más bajar de la van ya se les veía con su característico color rosáceo debido a la presencia de caroteno en su alimentación. Anduvimos despacio y en silencio para no asustarles. Nos resultó espectacular y relajante ver los flamencos en la Laguna Chaixa.

Desayunamos al lado del letrero del Trópico de Capricornio y frente al Salar de Atacama, tercero más grande del mundo, 200 por 80 km. En estos tours es costumbre que esté incluido, según hora de salida, el desayuno o la comida. Los propios conductores lo preparan en una mesa plegable, es un buen momento para charlar. Durante el desayuno el calor empezaba a sentirse.

Seguimos nuestro camino viendo bonitos paisajes de este desierto: matorrales, montañas, guanacos y vicuñas, animales salvajes, mientras que la alpaca y la llama son domésticos.

Así llegamos a las lagunas altiplánicas, Miscanti y Miñikes, de agua dulce subterránea. Estábamos a 4300 metros de altura. De nuevo encontramos un paisaje precioso.

Laguna Miscanti en Atacama
Laguna Miscanti

Piedras Rojas

El último punto de esta excursión fue el Salar de Piedras Rojas, toma este nombre por el color rojizo, debido a la oxidación del hierro, en las grandes piedras que hay. Durante millones de años se han ido sedimentando diferentes capas de minerales.

Piedras Rojas en Desierto de Atacama
Piedras Rojas en Desierto de Atacama

Este salar también es llamado Aguas Calientes, por la temperatura; o del Talar, denominación indígena. Caminamos un poco para verlo de cerca. El viento era fuerte, aunque no importaba porque, de nuevo, la belleza superó al tiempo. El paisaje es espectacular con la laguna de varios tonos azules, las piedras rojizas, las montañas y el volcán Meñiques de fondo. A este salar antes venían los flamencos pero huyeron porque se asustaron cuando una persona se tiró en parapente. Los flamencos tienen memoria y no han vuelto.

Al regresar hicimos una breve parada en el pueblo de Toconao, en la plaza esta la iglesia, 1774, separada del campanario. En este pueblo hacen vino.

Valle del Arcoíris

El nombre local de este lugar es Matancilla, Valle del Arcoíris es una denominación turística.
En él hay petroglifos que descubrió el sacerdote belga Gustavo Le Paige en 1950. También encontró huesos humanos de hace 10000 años, según la prueba del carbono 14. Los primeros pobladores eran de la cultura licanantay o atacameña.

A lo largo de los siglos, y al ser Atacama un cruce de caminos, vinieron gestes de Bolivia pertenecientes a la cultura Tiahuanaco, sobre el año 400. Trabajaban la agricultura en terrazas y la cestería. Hasta el año 1000 fueron llegando de Perú y Argentina.

Más tarde llegaron los Incas, 1472 -1540 y los españoles, en 1542 con Pedro de Valdivia; antes, en 1532 Diego de Almagro se acercó buscando El Dorado, formó una expedición armada, pero fracasó por falta de agua; Valdivia aprendió de sus errores y lo logró. Los españoles trajeron la religión católica, su sistema de agricultura y la lengua. Hubo sincretismo religioso.

Valle Arco Iris en Atacama
Valle Arco Iris

El Valle del Arco Iris está en la Cordillera de Domeyko, 3500 metros de altura sobre el nivel mar. Hay guanacos, de ellos viene la llama, la vicuña se dio por transformación genética.

Yerbas Buenas

Otra parada fue para ver los petroglifos de Yerbas Buenas, de la cultura Tiahuanaco procedente del lago Titicaca. Vimos bastantes a lo largo de un recorrido semicircular. Actualmente los petroglifos tienen denominaciones como “el perro doméstico”, tiene correa, por lo que indica que era la mascota de alguien; “el mono”, con influencia de la Amazonia; “el dragón con dos cabezas”, es una llama pariendo; el “Panel Inca”, donde se ve un chamán. El nombre del animal conocido como “llama” viene de la pregunta que hacían los españoles a los nativos “¿cómo se llama?”.

Petroglifos Yerbas Buenas
Petroglifos Yerbas Buenas

Laguna Cejar, Ojos del Salar de Atacama, laguna Tebenquiche

Con Atacama Connection, agencia que nos gustó por su seriedad y la profesionalidad de sus guías, hicimos la última excursión. El primer lugar que paramos fue a la laguna Céjar, una de las tres lagunas, las otras dos son las lagunas Baltinache y Piedra; en esta última nos bañamos flotando, gracias a la alta salinidad del agua -120 gramos de sal/litro, teniendo de fondo al volcán Licancabur.

Después nos dirigimos a la laguna Tebenquiche, es considerada santuario de la naturaleza porque en ella hay ecosistemas bacterianos extremófilos (arqueas halófilas) que construyen estromatolitos, como los que vimos en la laguna Bacalar en Méjico. El Salar de Atacama tiene unos 30 millones de años. Frente a ella, en un bonito paisaje, merendamos.

Laguna Tebemquiche en Atacama
Laguna Tebenquiche

Antes de regresar a San Pedro de Atacama, paramos en los Ojos del Salar; son dos pozas grandes, una al lado de la otra que se asemejan a dos grandes ojos.

Museo del Meteorito

El Museo del Meteorito está en San Pedro de Atacama. Es un lugar que merece mucho la pena visitar. Explica muy bien la relación de los meteoritos con el conocimiento del Sistema Solar e incluso de la vida en la Tierra.

Comer en San Pedro de Atacama

En San Pedro de Atacama hay muchos lugares para comer, la mayoría está en la calle Caracoles, otros en la calle Tocopilla. Aunque todos los que probamos nos gustaron: El salón de Té, El Rincón de Sal, La Plaza, La Casona, Pizzería Charrúa y Copart ; destacamos dos: La Picada del Indio y La Franchutería.

San Pedro de Atacama
San Pedro de Atacama

Alojamiento

En San Pedro de Atacama hay muchos alojamientos, nosotros cambiamos de planes a última hora y comprobamos que ya había bastante ocupación, por lo cual tuvimos que alojarnos en tres alojamientos distintos durante los cinco días que estuvimos.

Hostal La Casa del Pueblo: calle Tocopilla: estupendo lugar, muy buena atención, muy limpio y con un agradable patio común. Estuvimos tres nochesm todo muy bien.

La Rukka: hostal Boutique, calle Toconao. Bien durante la noche que estuvimos.

Roots Café & Bar: calle Toconao también nos gustó para pasar una o dos noches en ellos.