INTERCAMBIO DE CASA

Os contamos cómo nos alojamos en la mayoría de nuestros viajes mediante un intercambio de casas, así nos conocéis un poco más y tal vez os sirva para los vuestros en el futuro.

Suiza
Intercambios de casa en Suiza

Llevamos practicando este sistema desde 2004 y hemos hecho un total de 82 intercambios. La mayoría han sido recíprocos y simultáneos, pero otros no fueron ni lo uno ni lo otro, es decir, nos alojaron a modo de hospitalidad, sin que la otra familia haya venido a nuestra casa. Así ocurrió en China, República Checa, Turquía, en algunos lugares de Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos; también hemos alojado a familias de Brasil y Australia, a cuyas casas aún no hemos ido.

La que puede parecer la única ventaja, ahorrarse el dinero de un hotel, no lo es.

Las grandes ventajas son:

  • Ni la mejor “suite” del mejor hotel se puede comparar con todo lo que contiene y proporciona una casa.
  • Conoces una zona de forma más profunda: lugares, tiendas y vecinos, ya que tienes que ir a comprar o coger el bus. Te sientes menos turista. En ocasiones hemos compartido cena y charla con algún vecino y/o amigos de los dueños de la casa en la que estábamos.
  • Siempre hemos conocido otros lugares distintos, y muy atractivos, a los que nunca irías de otra forma por no estar en los circuitos turísticos clásicos, pero que, sin embargo, tienen mucho que ofrecer.
  • Disfrutas de una casa: su decoración, libros, música … Coges ideas, descubres otros autores y otros cantantes, por poner un ejemplo. Todo lo nuevo enriquece.
    Es un aprendizaje para las niñas, ahora ya chicas: cuidan otros juguetes, oyen otros idiomas, ven otros lugares,  costumbres y descubren otros museos.
    Descansas en una casa si no quieres salir, bebiendo una cerveza, un café o el vino que te apetece tomar, viendo una película o no haciendo nada.
    Te marcas los horarios de levantarte, comes a la hora que quieres independientemente de los horarios de otros países.
  • Tu casa la limpias de vez en cuando para que esté en condiciones de recibir huéspedes y arreglas lo que vas dejando y dejando para más tarde.
    Te cuidan tu casa mientras no estás en ella, la encuentras limpia a la vuelta.
    Cuidas tu coche, te lo cuidan. En la mayoría de los intercambios fuera de España hemos hecho también intercambio de coche, es casi imprescindible a la hora de “negociar” un intercambio.
    Debes confiar en otras personas: les dejas las llaves de tu casa, que es como el corazón de lo que, materialmente, posees. Ello ayuda a superar la desconfianza entre personas y culturas.
    Facilitas y te facilitan elementos necesarios en un viaje que serían difíciles de transportar: cunas, tronas, sillas de seguridad, cuentos, juegos, juguetes, bicis, toallas. Así no tienes que cargar con ello.
  • Lo mejor es la comunicación que se establece con las personas que van a venir a tu casa, la complicidad, la relación amigable.
    Tu casa se llena de recuerdos: voces en otros idiomas que han habitado en ella. Una casa también se viste con las personas que pasan por ella. En la nuestra han estado familias de casi todas las partes de España, así como de Francia, Alemania, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Holanda, Suiza, Noruega, Italia, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Malasia, Australia, Nueva Zelanda y Singapur.
  • Lo único malo es que tienes que decir que no a otras familias, no es posible dar una respuesta positiva a todas las solicitudes que llegan cada año.

Si queréis saber más sobre esta modalidad de alojarse podéis escribirnos a info@alesteporeloeste.com y, con mucho gusto, os responderemos.

Os podemos decir que nunca hemos tenido ningún problema con ninguna familia y que guardamos un muy buen recuerdo de todas ellas.

Las asociaciones con las que hemos trabajado son:

Home Exchange: Ha unido el concepto clásico de intercambio de casa para vacaciones con el de acumular puntos con la aceptación de huéspedes en tu casa. Son dos ideas distintas que dan mucho que hablar entre aquellos que llevamos utilizando este sistema desde hace tiempo.

Homelink: Es una de las primeras asociaciones de intercambio de casas para vacaciones que surgió en Estados Unidos en 1953. La subscripción anual es de 115 €.